Alternativa que aún no es rentable

“Históricamente, la matriz energética de Chile ha contado con una participación importante de energías renovables, en particular de la energía hidráulica convencional utilizada para generación eléctrica. Esta participación ha disminuido en los últimos años, producto del crecimiento de sectores que tienen un consumo intensivo de derivados del petróleo, como el transporte, y del aumento de la capacidad de generación eléctrica térmica a partir de gas natural. Sin perjuicio de ello, la participación de las energías renovables sigue siendo significativa en el abastecimiento energético nacional, tal como se desprende del balance de consumo bruto de energía primaria del año 2001″1.

La asociación de energías renovables alternativas propone para el año 2033 que el 25% de la producción total de energía del país sea producida por recursos renovables alternativos. Tradicionalmente, en Chile la principal ha sido la energía hidráulica, la cual lograría un mayor crecimiento a través de la generación de pequeñas centrales hidroeléctricas.

Ayudar desde la arquitectura a cumplir estas metas puede pasar por los costos de instalación de generadores eólicos o celdas fotovoltaicas. Actualmente, los costos de transformar la energía solar o eólica en energía eléctrica no son siempre convenientes. En el contexto urbano, aún no constituyen una alternativa rentable, pero sí lo son en sectores rurales o alejados de redes y servicios. Por ejemplo:

EÓLICA

Un generador eólico de 500 W (1 mt diámetro), con un costo aproximado de 1 millón de pesos, genera esos 500 W en condiciones óptimas con vientos de 15 m/s2. El generador eólico se constituye en una alternativa interesante para lugares de veraneo o sectores aislados, considerando la variable de producción de energía aleatoria, puesto que depende de las condiciones atmosféricas. Bases de datos del potencial eólico de Chile pueden ser obtenidas en Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile.

SOLAR

“Una superficie de 2 km2 en el desierto de Atacama recibe durante un día, en promedio, la misma cantidad de energía que serían capaces de generar a plena potencia durante 24 horas las Centrales hidroeléctricas de Colbún Machicura”3.

La energía solar se transforma en energía eléctrica a través de paneles con celdas fotovoltaicas. A pesar de que todavía no representan una alternativa para arquitectura urbana, debido a su costo vs producción, son cada vez más eficientes y actualmente transforman un 18% de radiación solar recibida en electricidad. Para tener una relación referencial de costos actuales desarrollaremos el cálculo para una casa en un lugar aislado.
Primero, hay que considerar niveles de producción de energía eléctrica de un panel fotovoltaico típico (80 watts y un costo aproximado de $360.000) en una zona o lugar referencial, como por ejemplo:

Calama = Invierno 26 Amph/día, Verano 27 Amp h/día
La Serena = Invierno 15 Amph/día, Verano 19 Amp h/día
Tobalaba = Invierno 12 Amph/día, Verano 19 Amp h/día
Coyhaique = Invierno 10 Amph/día, Verano 16 Amp h/día

Supondremos que la casa está cerca de La Serena, tomaremos como referencia la radiación más desfavorable: Invierno 15 Amph/día.

Para calcular la cantidad de módulos fotovoltaicos, se divide el total de consumo diario por la radiación del sector:
133 Amp h/día / 15 Amp h/día = 9 módulos.

Costo de instalación para 9 módulos fotovoltaicos de 80W

Como vemos, actualmente los costos son altos y se puede considerar como una alternativa para proyectos muy específicos, donde el costo de conexión a la red central supere el costo de instalación eléctrica solar o eólica, y su masificación dependería del apoyo a través de subsidios a la energía, como ocurre en la mayoría de los países desarrollados suscritos al Protocolo de Kyoto, que apoyan económicamente a particulares para la generación de energías renovables.

Christof A. Horn / Ingeniero
Paulina Villalobos / Arquitecto


1 Comisión Nacional de Energía. Energías renovables de Chile www.cne.cl
2 www.heliplast.cl
3 “Introducción al uso de la electricidad solar en comunidades rurales”. Christof Horn, consultor FAO. FAO/INDAP 1991.

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