Duración Esencial

Duracion Escencial

Una mañana de invierno, mientras me preparo para salir, el matinal de turno denuncia la mala calidad de las viviendas entregadas por el Estado hace un par de años. La denominan Copevización de las viviendas sociales. Las imágenes de niños enfermos en una cama tienen de fondo un muro del que casi brota agua.
La pregunta de si se consideró en el diseño y ejecución algún grado de confort térmico, queda respondida cuando se explica que la política habitacional del Estado ha priorizado la cantidad por sobre la calidad, donde incide principalmente el costo que deben tener.
La política de la vivienda social de satisfacer una demanda está llegando a un punto en que los propietarios deben ser trasladados o se cambian a otras viviendas, lo que se ha denominado la movilidad habitacional.
¿Es desechable la vivienda social?
¿Se podrán reutilizar, reparando los desperfectos?
¿Qué pasa con aquellas que se deben demoler, si pensamos en la energía perdida en la construcción, la contaminación que produjo y el dinero que se gastó?
¿Cuánto tiempo de vida útil tiene la vivienda básica?
¿Cómo se aborda el problema de la segunda mano?

Primero, veamos al usuario: el problema que empeora y hace más evidente la mala calidad térmica, es la densidad e intensidad del uso. Una vivienda básica de 52 m2 tiene por objeto alojar una familia de cuatro integrantes. Sin embargo, la realidad es que la capacidad de carga de la vivienda se ve sobrepasada, lo que acentúa su deterioro. A ello, se suma el hecho de que los beneficiados vienen de viviendas precarias y no tienen incorporado el concepto de mantención, la noción de copropiedad ni los recursos económicos para hacerlo.

Para ilustrar, analizaremos:

  • El clima como condición geográfica estacional exterior.
  • La envolvente, que es la vivienda.
  • Densidad-intensidad como condición de uso interior.

El estudio de “Habitabilidad térmica en las viviendas básicas de la zona central de Chile”1 analiza en el período de invierno viviendas básicas entregadas por Serviu, tomando lecturas de la temperatura del aire ambiente, y de los cielos y paredes. Considerando las viviendas deshabitadas, da como resultado la influencia de las características constructivas en la temperatura interior y se determina el índice de habitabilidad en 18,3 grados centígrados, como temperatura mínima de bienestar.
El resultado de la investigación aplicando este criterio concluye que las viviendas analizadas tienen como máximo apenas un 12,2% de habitabilidad2. Al considerar la temperatura de las paredes y el cielo, el índice llega sólo a 9,8%.
Entonces, podemos entender que las superficies interiores de envolvente son muy frías, debido a la falta de aislamiento térmico y al clima invernal.
Veamos ahora la densidad-intensidad de uso: para un recinto de esta vivienda con cinco habitantes simultáneos, más una calefacción a parafina, tenemos humedad y temperatura interior que provoca condensación al entrar en contacto con las superficies frías de la envolvente.

El siguiente gráfico representa la condensación que ocurre cuando la humedad relativa interior, cercana al 70%, se satura al entrar en contacto con los muros fríos.

interior_duracionesencial01.jpg
Modelamiento de muro para cálculo de propiedades térmicas efectuado en Cymaps
Parámetros:
To int. = 22C
To ext. = 3C
HR int. = 70%
HR ext. = 80%

Aumentemos ahora la densidad, agregando habitantes, temperatura de confort 22°C aportada por la calefacción, alta humedad relativa interior, y baja temperatura y alta humedad relativa exterior. Obviamente, el muro de albañilería sin aislante térmico ni barrera de humedad, no es capaz de resistir el deterioro producto de la humedad. Otro punto importante es la baja eficiencia de la calefacción, cuando la envolvente no retiene el calor y la energía se desperdicia.

¿Cuáles son las variables que podemos modificar?

  • La densidad de habitantes se reduce aumentando la superficie de las viviendas.
  • La envolvente se puede mejorar incorporando materiales aislantes.
  • El tipo de calefacción se puede cambiar por uno que no agregue humedad al aire.
  • Instruir en el uso apropiado de la calefacción y en la mantención de las viviendas a sus moradores.

Esquema de la energia gastada en el ciclo de vida
El segundo problema es el ciclo de vida de la vivienda y su costo energético. Se puede saber con antelación si la inversión es acertada, si estudiamos el costo del ciclo de vida de la vivienda, considerando el costo y la energía incorporados en la construcción, los utilizados durante el uso y los necesarios para demolerla.

Se pueden proponer los materiales más adecuados, considerando factores de energía necesaria para su fabricación, contaminación producida, energía de traslado y puesta en obra, durabilidad, mantenimiento y reciclaje.
Asimismo, materiales que requieren mucha energía para su fabricación, se vuelven sustentables si se pueden reciclar (aluminio y vidrio, por ejemplo).
El análisis de la energía para la operación, permite estudiar el comportamiento respecto a factores como el uso de la energía en calefacción doméstica, utilización de la electricidad para la iluminación y operación de electrodomésticos, permitiendo así implementar medidas para minimizar ese gasto. La mejoría del aislamiento térmico de la envolvente es una de las medidas más trascendentales en el ahorro de la calefacción.
Nuestras viviendas sociales deberían someterse a este análisis. Estudios realizados en países desarrollados comparando viviendas estándar con aquellas energéticamente eficientes, tienen como resultado una reducción de un factor de 2,8 en la energía total utilizada en el ciclo de vida de esta última. Sin embargo, se incrementa su costo de construcción en un 10%.
La energía gastada en el uso se puede reducir en un 60% implementando medidas de diseño y hábitos en el uso (orientación, tamaño de las ventanas, aislamiento térmico, uso adecuado de la energía, agua y desechos).
Otro elemento importante que entrega el estudio del ciclo de vida, son los períodos de retorno de la inversión hecha en mejorar la calidad energética y la durabilidad de la vivienda. Muchas veces un material más caro al principio, por su duración, a largo plazo resulta más económico.
Si bien es cierto que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo ya tiene lista la nueva normativa térmica, será interesante estudiarla a la luz del ciclo de vida energético y económico de esas viviendas.

1 Pedro Sarmiento y Nina Hormazábal (boletín INVI 46, Facultad de Arquitectura y Urbanismo Universidad de Chile).
2 Tomando solamente la temperatura del aire.

PABLO SILLS G.
ARQUITECTO UCV
MSc Energía Renovable y Arquitectura,
Universidad de Nottingham, UK.

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