Reestreno de los Dinosaurios


De acuerdo a la mayoría de los estudios vigentes los dinosaurios se extinguieron hace aproximadamente 65 millones de años. La evidencia de su paso por el planeta ha quedado registrada en fósiles pétreos, sobre los cuales se ha trabajado intensamente en la últimas décadas. Un aporte significativo a estos descubrimientos proviene de la industria energética. El interés por descubrir fósiles orgánicos como petroleo y gas natural ha permitido investigar el origen de estos yacimientos, y con ello, reconstruir las formas de vida pretérita. En cierto modo los dinosaurios son nuestra nueva presa y, como todo buen cazador hemos debido estudiar a fondo sus comportamientos.

Con el inicio de la economía de los combustibles fósiles, hace aproximadamente 200 años, se produjo un cambio radical en la vida del planeta. Desde entonces, la especie humana ha deformado la cadena alimenticia, rompiendo los equilibrios espacio temporales de la realidad. Antes, la energía provenía básicamente del sol y, por lo tanto, el suministro estaba sujeto a los ciclos naturales y al paso del tiempo. Era muy difícil almacenarla y transportarla, lo que incidía directamente en la manera en que ocupábamos el territorio y lo construíamos. Con la implementación de redes de distribución y alimentación de energía constante (gas, electricidad, petróleo), se desajustó la arquitectura al tiempo, se independizó del presente, lo que ha generado construcciones ambientalmente bizarras y estructuras urbanas vulnerables a las extorsiones de los carteles petroleros.
Los estudios más optimistas calculan que las reservas de combustibles fósiles se agotarán en los próximos cincuenta años, a menos que, debido a los efectos del calentamiento global, nos veamos obligados a reducir su consumo. Las ciudades y las edificaciones que se construyen actualmente están pensadas para que perduren más allá de ese plazo. Sin embargo, no existen previsiones ni planes para cuando se acabe la economía basada en la energía fósil. Seguimos ignorando las señales de una muerte anunciada: la crisis petrolera del año 1973; el agujero de ozono en la atmósfera; el calentamiento global; la contaminación del agua, la tierra y el aire. A esto hay que sumarle la reciente incorporación de China (CA 120), la nación más populosa de la tierra, a un modelo de ciudades que duplicará el consumo de energía, acelerando así el fin de una era.
Entre los subproductos del petróleo, han surgido muchas reproducciones de dinosaurios plásticos. Para los niños son objetos de culto, una suerte de semidioses que esconden los misterios de la vida en el planeta. ¿Será que han resucitado estos gigantes para advertirnos sobre la extinción de especies dominantes y las consecuencias de los cambios climáticos? Los dinosaurios eran mega-lagartos de sangre fría que obtenían su energía del sol. Sucumbieron cuando se nubló y su anatomía fue incapaz de reaccionar a un medio ambiente distinto. A diferencia de los animales más pequeños, los dinosaurios no eran sustentables. Toda una metáfora de la metrópolis contemporánea.

Andrés Weil, Director Revista CA
Profesor U. de Chile. ICA: 4729

1.131 secs con 60 database queries