Regreso al presente
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Antes de la revolución industrial, la Tierra tenía una dieta energética equilibrada y sincronizada con los ciclos solares. Para poner en marcha la mecanización del mundo fue necesario echar mano a los ahorros energéticos del planeta, al menos hasta que se descubriera un método que permitiera aprovechar la energía del presente. Sin embargo, el negocio
de los fósiles ha sido tan bueno, que nos olvidamos que son sólo un préstamo que cobra intereses altísimos en materia medioambiental.Es frecuente en Chile quejarse por no contar con suficientes reservas de petróleo y gas natural. Ignoramos el tremendo potencial de energías renovables con que cuenta nuestro país. Por ejemplo, ninguno de los actuales candidatos a la presidencia ha planteado el tema en sus respectivos programas de gobierno, a pesar de que la cuestión energética es clave para el desarrollo y la soberanía nacional. Tampoco existen políticas públicas que promuevan el ahorro de energía y/o fomenten el desarrollo y la aplicación de energías renovables, como sí ocurre en muchos países, por ejemplo, España, Israel, Alemania, Dinamarca y Corea del Sur.Más del cincuenta por ciento del consumo energético se produce en las viviendas y en el transporte de personas, ámbitos de decisión de arquitectos y planificadores urbanos. Habitualmente, los edificios y proyectos urbanos se estudian para que duren al menos cien años. Sin embargo, todas las señales indican que en los próximos cincuenta años se producirán cambios radicales en el mercado de la energía, lo cual implica que muchos de los actuales proyectos dejarán de ser viables y/o rentables. Es posible que el impacto disminuya en la medida que acuerdos internacionales, como el Protocolo de Kyoto, conduzcan a planes efectivos de reducción del consumo energético, especialmente en lo referido a edificios y ciudades. Este último aspecto es tan relevante, que varios de los países que se han adscrito al protocolo, están cambiando los planes de estudio de las carreras de arquitectura.

ENERGÃ?AS RENOVABLES

La vida sobre nuestro planeta es posible gracias a la energía que proviene del sol. Del total de la energía requerida para la vida, un 99 por ciento es de origen solar y sólo el uno por ciento restante proviene de la economía de los combustibles fósiles.

Todas las energías renovables son directa o indirectamente de origen solar: la hidroeléctrica se basa en ciclos de lluvia originados por el sol; la biomasa es consecuencia de la fotosíntesis de los vegetales; el viento es consecuencia de altas y bajas presiones originadas por diferencias de temperatura; la geotérmica es resultado de la inercia térmica de la tierra; las mareas, corrientes y olas marinas son parte del ciclo solar. Las energías renovables se caracterizan por aprovechar flujos energéticos presentes en la biósfera, a diferencia de los combustibles fósiles, que se originaron en el pasado.
El desarrollo tecnológico relacionado con las energías renovables ha encontrado resistencia en la industria del petróleo y la energía nuclear. El aprovechamiento sistemático de energías renovables, trae consigo necesariamente la descentralización. Los países y las personas que utilizan energías renovables ganan en autonomía política y libertad individual, lo que generalmente es contrario a los intereses de las grandes corporaciones. Así lo afirma el experto alemán en economía solar Hermann Scheer, quien se ha dedicado en los últimos cuarenta años a estudiar y difundir el tema.

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EL PAPEL DE LOS ARQUITECTOS

Scheer sostiene que a los arquitectos, “como intérpretes culturales de su época, les corresponde jugar un rol fundamental en el cambio del modelo energético“. Al respecto, destaca cinco aspectos derivados del cambio cultural por el que atraviesa la humanidad, los que se podrían potenciar al implementar construcciones diseñadas bajo la premisa de utilizar exclusivamente energías renovables:

1. LA MAYOR DEMANDA POR LIBERTAD INDIVIDUAL

En las últimas décadas se han multiplicado las iniciativas ciudadanas alrededor del mundo que buscan profundizar la libertad individual. El uso de la energía solar en las viviendas permite la independencia de redes centrales de distribución. Por otro lado, el desarrollo de artefactos domésticos que generen su propia energía, va a promover opciones de libertad y la autonomía individual.2. LA MAYOR VALORACIÓN DEL RESPETO A LOS DEM�S

Junto con estructurar la mayor independencia individual, surge la convicción que esa libertad debe beneficiar a todos los miembros de la sociedad. Nuestro interés por los demás nos lleva a restringir nuestra propia libertad. No existe respeto por el otro si no hay respeto por el medio ambiente que compartimos. Al ignorar los costos ambientales, las actuales generaciones están hipotecando el bienestar de las del futuro. El uso de energías renovables no contaminantes diluye los conflictos de interés, mejorando automáticamente la relación entre las personas.

3. LA INTEGRACIÓN CULTURAL

Hasta la Revolución Industrial, la energía fue siempre un bien escaso. Con su introducción a la vivienda, a través de redes de alimentación continua, la energía se transformó en un bien ilimitado y relativamente barato. A partir de ese momento, la arquitectura fue desvinculada de su entorno climático. Anteriormente, se diseñaba a partir de las particularidades geográficas de cada lugar. Así surgió la diversidad y la complejidad en la producción arquitectónica a lo largo de la historia. El suministro ilimitado de energía en las edificaciones prometía aumentar la libertad formal en la arquitectura. En la práctica, se produjo lo contrario: una uniformidad en la producción arquitectónica a nivel mundial. En la actualidad, los edificios que se construyen en climas fríos no se diferencian demasiado de los construidos en zonas cálidas. La construcción solar, en cambio, va a significar que estaremos obligados a tomar en cuenta los factores climáticos del lugar, lo que conducirá a una diversidad y multiplicidad de soluciones arquitectónicas. La Carta de Atenas propuso dividir la ciudad por funciones, como consecuencia de la contaminación industrial. De esa forma, aumentó el tráfico vehicular y se disgregaron las ciudades. Por el contrario, una ciudad basada en la energía de origen solar no generará emisiones tóxicas y permitirá la reintegración de sus partes.

4. LA PROFUNDIZACIÓN DE LA DEMOCRACIA

Una arquitectura basada en la economía solar, utilizará los recursos energéticos disponibles de un modo austero. Bajo este esquema no cabe el derroche energético ni tampoco el formal. Por lo mismo, generará una arquitectura honesta, transparente y consistente con las aspiraciones democráticas de la sociedad contemporánea.

5. UN DESARROLLO ESTABLE DE LA ECONOMÃ?A

Todo sistema económico parte de la base que los recursos son limitados. Actualmente, se derrocha mucha energía, lo que se hace presente en la basura y la contaminación ambiental que producimos. El aceleramiento de los ciclos económicos de crecimiento y recesión que afectan duramente al sector inmobiliario, son consecuencia de lo anterior.
Por lo mismo, este sector debería tener un interés especial en generar el cambio hacia una economía solar. En ese sentido, deben introducirse variables de largo plazo, como el consumo energético, en las evaluaciones de proyecto. Los edificios son productos longevos que se financian a veinte y treinta años plazo. Al ignorarse los futuros consumos de energía, se está generando una creciente hipoteca energética a los usuarios.
En su arenga a los arquitectos, Scheer concluye que: “tarde o temprano la humanidad tendrá que volver a la economía solar. Mientras más demore en hacer ese cambio, peor le irá. Si lo adelanta en cambio, la sociedad futura vivirá en mejores condiciones que la actual”.
Hermann Scheer, miembro del Parlamento alemán, Presidente de Eurosolar, representante ante el Consejo Mundial para la Energía Renovable, Premio Nobel alternativo 1999.

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