La Memoria Virtual

LA MEMORIA VIRTUAL

Si definiéramos por diccionario lo que es realidad virtual, este nos diría que realidad es “lo que es o está” y, por otro lado, virtual significa “lo que parece ser sin estar”, dándonos como resultado la paradoja de una realidad irreal.

Esta confusa definición tiene la virtud de crearnos la ilusión de estar en una realidad inexistente. Uno de los primeros ejemplos de realidad virtual es el de las obras de teatro, donde existe un espacio real (escenario), que contiene un espacio significativo que evoca una realidad inexistente (escenografía). Esta evocación es inherente al ser humano -un constante virtualizador-, ejercitando esta virtud a través del arte, escritura, pintura, etc., que luego construye como realidad en su imaginación.
Pero la “realidad virtual” le da menos trabajo a este ejercicio constante de evocaciones, porque la realidad a evocar contiene más información, como por ejemplo en las nuevas tecnologías para juegos de video, donde el sujeto en primera persona toma decisiones sobre su actuar, creando interacciones entre los usuarios y jugadores.
La virtualización no sólo ha contribuido a los juegos, sino también a la arquitectura como herramienta de diseño y comunicación con clientes, transmitiéndoles de manera más asertiva la concepción de sus proyectos y creando una realidad anticipada de los mismos. Esa es masivamente la mayor utilidad de la arquitectura: mostrar un posible futuro, sin embargo, la virtualización es también una herramienta de la memoria, de nuestro pasado construido inexistente o modificado.
Antes de la escritura y otros medios de representación, la memoria era la única forma de mantener un recuerdo o un hecho vivo presente, se iba heredando de generación en generación, conociéndose como historia. Esa concepción de relato histórico no se alejaba de una estructura y es que era difícil mantener un recuerdo vivo en la memoria. Esta estructura se basa en que es más fácil recordar al objeto a memorizar si se asocia a un espacio cualitativo. Por ejemplo, el recuerdo de un león es más presente si lo asociamos a la selva, un pájaro a un cielo o un rey a su castillo.

Es por eso que la arquitectura como espacio significativo ha tenido clara relevancia en la memoria del hombre, asociando hechos y épocas a espacios u objetos arquitectónicos.

Este es el valor que tiene la posibilidad de revivir y rescatar “virtualmente” arquitectura patrimonial, por ello no es de sorprenderse la declaración de los monumentos nacionales y preservación de edificaciones con relevancia histórica, convirtiéndose en una verdadera cruzada para el rescate de la memoria, porque muchas edificaciones con un fuerte arraigo colectivo no tuvieron la oportunidad de ser protegidas, incluso actualmente muchas están desapareciendo.

He aquí la incalculable utilidad de la realidad virtual como gestor de la memoria, con un espacio infinito y herramientas cada vez más reales. Eso nos permite reproducir espacios significativos, obras que ya no están en la realidad, pero sí en otra parte real e irreal a la vez. A quién no le gustaría recorrer las calles del armonioso Santiago de 1910, conocer nuestro patrimonio demolido o visitar un Machu-Picchu no en ruinas, sino basado en la reconstrucción arqueológica, estar ahí como si fuera un viaje instantáneo en espacio y tiempo. Quizás esto pueda sonar iluso o futurista, pero las herramientas están y sólo falta ocuparlas.

JUAN ENRIQUE MARTÃ?NEZ BRAVARI / ARQUITECTO
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