Oferta Laboral: Se abren nuevos cupos
Tal como ocurre hoy en la mayoría de las profesiones, los estudiantes de arquitectura no tienen certeza de qué es lo que van a hacer después de enmarcar y colgar su diploma en la pared.Los destinos más tradicionales aún siguen plenamente vigentes. Como pedir trabajo en alguna oficina consolidada, con la idea de adquirir experiencia y aprender a relacionarse con el mercado. O golpear puertas en las instituciones gubernamentales, para tratar de hacer carrera pública. También existe la posibilidad de dar ayudantías intentando el camino docente o dedicarse a tasar propiedades. Incluso, los más osados prueban suerte instalando su propia oficina.

Sin embargo, el mercado laboral actualmente experimenta una saturación que ha aumentado en forma drástica la diferencia entre lo que se pretende hacer y las posibilidades reales de trabajo. Cada día es más difícil encontrar el trabajo que se había idealizado en los primeros años de estudios.

Eso mismo ha obligado a incorporar creatividad e inquietud para tratar de ampliar los horizontes de la profesión, darle un giro y descubrir nuevas maneras de enfocarla. Aquí presentamos a ocho arquitectos que han abierto puertas para las futuras generaciones o han seguido ejemplos novedosos, y por ello representan distintas visiones de la profesión. Ellos relatan cuál fue su experiencia y qué fue lo que encontraron.

01_rodrigo.jpgArquitectura socialRodrigo Tapia estudió arquitectura en la Universidad Católica, el mismo lugar donde actualmente se desempeña como profesor. Desde el 2004 es asesor del programa Chile Solidario, específicamente del área de habitabilidad. Pero para entender cómo y por qué llegó a este trabajo, es necesario retroceder en el tiempo y conocer la experiencia que vivió cuando todavía era un estudiante universitario.

Rodrigo estaba recién egresado, cuando supo de un brutal incendio que había hecho desaparecer la capilla de la población El Montijo, en la comuna de Cerro Navia. Sin más que las ganas y un puñado de conocimientos frescos recién adquiridos en la universidad, unió fuerzas con un grupo de compañeros y se internó en la población.

Con la ayuda de un profesor y la buena voluntad de algunos alumnos en práctica, lograron reunir el dinero necesario para levantar una nueva capilla. “Ahí sentí que lo que había aprendido en la universidad tomaba sentido. Y no precisamente en mi propio beneficio, como le pasa a la mayoría de los arquitectos, sino por el de los demás”, recuerda.

Ese hecho fue clave para su desarrollo personal y profesional, según confiesa. Pero eso no fue lo único que hizo. Al poco tiempo y nuevamente con el apoyo de su universidad, logró construir una escuela para obreros en Renca, su segundo proyecto.

De esa manera, se interiorizó en el tema. Luego, en 2004, el Fosis le encargó al programa de políticas públicas de la Universidad Católica que analizara e hiciera algunas propuestas para un nuevo programa que se había diseñado, con el fin de erradicar la extrema pobreza del país. Tras un arduo trabajo, se identificó que la habitabilidad era uno de los factores más importantes, por lo que aconsejaron contratar a un experto en la materia, es decir, un arquitecto. En vista de que Rodrigo Tapia se había involucrado de manera intensa en el asunto, desde el Fosis le ofrecieron asesorar al programa, a lo que accedió sin problemas.

“Siempre necesitamos arquitectos. Lo único que les exigimos es que tengan al menos un año de experiencia laboral, pero en muchos casos podemos hacer excepciones”, asegura.

Nombre: Rodrigo Tapia
Edad: 43 años
Universidad: Católica
Año ingreso: 1980
Título: 1989

Cosmovisión indígenaAl llegar a la Estación Mapocho para conversar con Eliseo Huencho, lo encontramos coordinando a una decena de personas que desmontaban la Primera Bienal de Arte Indígena, de la que fue director. Se le ve cansado, la jornada fue larga.

La bienal es lo más visible del trabajo que realiza, ya que Huencho ha estado ligado desde hace años con el tema indígena. Cuando todavía era un alumno universitario, hizo una investigación sobre los patrones de diseño de la vivienda mapuche. “El resultado fue bastante bueno. Nuestro trabajo se transformó en un documento que hoy se puede consultar en la biblioteca de la Universidad de Chile”, comenta.

Ese fue el primer paso que dio antes de desarrollar su proyecto de título, donde la idea era crear un instituto de las culturas indígenas para Santiago, que sería emplazado al final del Parque de los Reyes. “En el mismo lugar donde Lavín puso las playas”, bromea. Pero asegura que cuando el proyecto esté un poco más maduro, lo llevará a cabo.

Siempre tratando de vincular el entorno cultural con su profesión, trabajando en la dirección de arquitectura de la Novena Región, ha diseñado varias guías de desarrollo arquitectónico para las culturas mapuche, aimara y rapanui, de las que ya se concretaron las primeras dos.

Estas publicaciones son una introducción pensada fundamentalmente para que los arquitectos conozcan la materialidad y las técnicas constructivas, además de los valores y las costumbres propias de las culturas indígenas.

“Los arquitectos tenemos que entender que nuestro oficio no es un fenómeno creativo individual. Gran parte de lo que hacemos está determinado por nuestro grado de sensibilidad y de comprensión del entorno, y la gente que nos rodea. No tenemos que entender nuestros proyectos como únicos ni mucho menos como luces que iluminarán a la arquitectura. De ser así, rápidamente se apagarán”, dice Huencho.

Nombre: Eliseo Huencho Morales
Edad: 36 años
Universidad: de Chile
Año ingreso: 1989
Título: 1995

Venta-asesoríaInfinitas veces ocurre que el vendedor no tiene la menor idea de qué es lo que el cliente le está pidiendo. Por eso resulta especialmente importante cuando es posible contar con alguien que es especialista. “En nuestra empresa sabemos lo que estamos vendiendo”, asegura Carla Fuentes, arquitecto y vendedora de Hunter Douglas, compañía que se dedica a la fabricación de revestimientos y productos arquitectónicos.

A esta empresa llegó a trabajar como vendedora a fines de 1999, mientras hacía su proyecto de título. Si bien para desempeñarse en esta labor no es imprescindible ser arquitecto, Carla está convencida de que para obtener un desempeño óptimo claramente es mejor serlo. “Cuando entré, de inmediato me puse a la par con los otros vendedores que llevaban más de 10 años trabajando en esto”, confiesa.

La labor que desempeña consiste básicamente en instruir a los arquitectos sobre cómo utilizar correctamente los productos y asesorarlos para que usen los más adecuados, de acuerdo a sus necesidades y a las del proyecto que van a realizar.

“Este trabajo es como ofrecer asesorías a otros arquitectos”, dice. Además, destaca que en su condición de madre el hecho de trabajar por metas y con una agenda que ella misma diseña, le permite estar cerca de sus hijos.

Nombre: Carla Fuentes

Edad: 32 años
Universidad: Católica de Antofagasta
Año ingreso: 1992
Título: 1999


Tren al surA los 29 años de edad, Francisco Sepúlveda ya se había desempeñado un par de años como arquitecto en una oficina, pero sentía que algo le faltaba para desarrollarse integralmente como persona y profesional. Y se decidió a buscar algo distinto.

Con la inquietud como principal motor, buscó alternativas, hasta que llegó a la Fundación Jaime Guzmán. A esa institución acuden diversos municipios de escasos recursos a plantear sus necesidades, con el objetivo de reclutar profesionales jóvenes. Algo muy similar a Servicio País.

Enterado de esto, Francisco presentó su currículum para postular a un trabajo y quedó. Luego de pensarlo, tomó la decisión de irse a vivir durante un año a la sureña localidad de Futrono, junto al lago Ranco, en la Décima Región.

Hoy, luego de haber vivido un año en el sur, reconoce que la experiencia fue realmente enriquecedora. “Tuve que hacer las modificaciones del plan regulador y diseñar parques. Laboralmente, crecí mucho”, afirma.

Reconoce que en un principio fue un poco estresante, porque nunca antes había tenido que tomar decisiones tan trascendentales. “Gente que es súper importante te pregunta todo, como el propio alcalde. Ahí aprendí que nuestra opinión como arquitectos pesa por sobre la de un ingeniero civil o un comercial”, afirma.

Nombre: Francisco Sepúlveda
Edad: 30 años
Universidad: Finis Terrae
Año ingreso: 1995
Título: 2003


Construcción en barroUn año antes de salir de la universidad, Antonieta Quirós tomó un curso sobre construcción en fardos de paja y barro, lo que cambió definitivamente su forma de ver la arquitectura.

Así, después de aprender la técnica, desarrolló su proyecto de título, que era una propuesta para reconstruir Guallihuaica, un pueblo que desapareció bajo el agua, como consecuencia del emplazamiento de un enorme embalse en el Valle de Elqui.

Presentó su propuesta al MOP y lo desarrollaron en conjunto. Por razones personales, cuando el proyecto ya estaba sobre el escritorio, tuvo que desligarse. “Al final se lo traspasaron al Minvu, que lo llevó a cabo sin respetar casi nada de lo pautado”, recuerda.

La técnica que ella desarrolla es muy antigua y aún se utiliza en países como Canadá y México, entre muchos otros. Acá en Chile es novedosa, porque son pocos los arquitectos que la practican. “Es muy sencilla. Básicamente, consiste en poner fardos de paja forrados con mallas metálicas y una capa de barro por fuera. Lo mejor es que es antisísmica y mantiene bien las temperaturas. Es construcción sustentable”, destaca.

Hasta ahora, ha logrado construir dos casas y en este momento desarrolla el proyecto de otra más en Chicureo.

Nombre: Antonieta Quirós
Edad: 32 años
Universidad: de Chile
Año ingreso: 1991
Título: 1996


Prueba de sonidoVictoria Chávez se radicó en París el 2002. La razón fue simple: hacer un master en Acústica Arquitectónica en la Universidad de París. Las clases duraron un año, más siete meses de práctica.

Su inquietud por el tema surgió cuando pensaba su proyecto de título y justo en esa época estaba el proyecto multimediático de la Rock and Pop. “Mi propuesta era incluir en un mismo edificio los estudios de televisión y radio”, señala. Además, tiempo después la llamaron para trabajar en la rehabilitación del teatro de San Francisco de Mostazal. Dos proyectos bastaron para incentivarla a estudiar acústica.

Actualmente, trabaja en la oficina de Estudios Acústicos Xu-Acoustique de París. El trabajo que desempeña consiste principalmente en estudiar proyectos y reacondicionar construcciones ya existentes, en términos acústicos.

Para tener la certeza de que una sala quedó bien hecha, sólo se puede comprobar cuando ya está terminada. “Eso lo verificamos cuando se estrena una primera obra y el público está sentado en las butacas. Sin embargo, trabajamos con técnicas científicas que tienen un alto porcentaje de éxito”, dice.

Respecto a cómo ve la posibilidad de que esta rama de la arquitectura se transforme en una necesidad en nuestro país, es optimista. “Las necesidades las genera el mercado y en Chile se acaba de publicar una ley respecto al tema. Esa será la tendencia y cada vez se necesitarán más arquitectos especializados que en este momento prácticamente no hay”, indica.

Nombre: Victoria Chávez
Edad: 33 años
Universidad: de Chile
Año ingreso: 1990
Título: 1997


Entre España y ChileOtro camino que pocos arquitectos se han animado a seguir es el que escogió José Antonio Vinaixa, quien se fue a Barcelona para hacer un doctorado en Gestión y Valoración Urbana.

Hoy, de vuelta en Santiago, trabaja en TINSA Chile S.A. desarrollando un servicio de consultoría orientado a la localización de oportunidades de negocios en el Ã?rea Metropolitana, dirigido a todo tipo de inversionistas, tanto para la persona que compra su departamento como para inmobiliarias que pretenden construir un edificio. “Nuestra misión es guiar a la gente hacia la mejor inversión posible”, dice.

José Antonio está consciente de que la especulación inmobiliaria no es más que eso, y por ello es que se necesitan profesionales preparados para enfrentar el asunto desde un enfoque más científico, tal como ocurre en países europeos. “En Europa, pude ver que los arquitectos tienen un enorme protagonismo sobre las decisiones que inciden en el futuro de la ciudad”, explica.

También destaca que su experiencia en el extranjero le sirvió en otros aspectos. “Estar lejos es un ejercicio muy sano para poder ver desde una perspectiva distinta cómo es nuestro Santiago. Sirve para madurar en todo sentido”, recalca.

Nombre: José Antonio Vinaixa
Edad: 38 años
Universidad: Central
Año ingreso: 1987
Título: 1994

CRISTÓBAL DUMAY / PERIODISTA
FOTOS: CAROLINA ROSAS


1.005 secs con 60 database queries