
FICHA TÉCNICA
Arquitectos: PEZO VON ELLRICHSHAUSEN ARQUITECTOS, Mauricio Pezo (I.C.A.: 6863), Sofía von Ellrichshausen
Ubicación: Calle Rapa Nui 1, Península de Coliumo, Tomé
Cliente: Eduardo Meissner, Rosmarie Prim (Centro Cultural CASAPOLI)
Ing. Calculista: Cecilia Poblete
Constructor: PvE
Materialidad: Hormigón armado, madera reciclada, aluminio, vidrio, termopanel
Costo promedio m2 construido: US$ 370 (11,3 UF)
Superficie terreno: 10.000 m2
Superficie construida: 180 m2
Año proyecto: 2002 – 2003
Año construcción: 2003 – 2005
Mecánica de suelos: Carmen González (Laboratorios UBB)
Instalaciones eléctricas: Claudio Mora, PvE
FotografíaS: Cristóbal Palma
La obra está ubicada en la Península de Coliumo (40 km. al norte de Concepción), un sector rural apenas poblado por campesinos, pescadores artesanales y un tímido turismo estival.
Construimos una pieza compacta, sin escala ni referencias que suavizaran su crudeza. Una vez establecida la posición del volumen, lo más cerca posible del borde del acantilado, nos pareció necesario elevar el suelo para recuperar al menos dos cosas: la sensación de un podio natural rodeado de nada y la lectura del pie del acantilado (esa sensación de vértigo un poco morbosa), donde el mar revienta contra las rocas.
Luego, dividimos el suelo interior en tres plataformas que logran adaptarse a la fuerte pendiente natural del terreno. La triple altura del nivel más bajo, orientada hacia el noroeste, pretende contener la dimensión aérea del lugar; su caída, el vértigo, la gravedad.
Sumamos estas primeras operaciones a una organización programática que debía alternar una casa de vacaciones con un centro cultural; con actividades de reunión, trabajo y galería de arte. Eso establecía una vocación contradictoria: el interior debía mediar entre una dimensión muy pública, y otra más íntima e informal. Es decir, debía ser medio monumental y medio doméstico, sin que una calidad le pesara a la otra.
Por lo tanto, decidimos no nombrar los recintos por sus funciones y más bien dejarlos sin nombre y sin función, como meras salas más o menos interconectadas, para luego llevar todo el programa de servicio hacia el perímetro, hacia un muro exageradamente grueso (un espesor habitable), que actuaría como fuelle. Eventualmente, todos los muebles y objetos domésticos podrían guardarse dentro de este perímetro, liberando el espacio para múltiples actividades.
Toda la obra se hizo con concreto artesanal (una masa que se arruina naturalmente), con moldajes de madera sin tratar. Su construcción se realizó en estratos horizontales que hacían coincidir los niveles de vaciado de la mezcla con la medida de un panel de media tabla. Una vez terminada la obra gruesa, reutilizamos toda la madera maltratada de los moldajes para revestir los muros interiores y hacer paneles correderos que, alternativamente, servirían tanto para cubrir el programa perimetral de servicio como para proteger las ventanas una vez que la casa se abandona.