
FICHA TÉCNICA
Arquitectos: José Domingo Peñafiel (I.C.A. 2780), Ana Turell
José Cruz Ovalle (I.C.A. 5567)
Colaboradores: M. Ramírez, C. Echeverría (mobiliario)
Ubicación: Merced 395 esquina José Miguel de la Barra, comuna de Santiago
cliente: Juan Carlos Salhi
Ing. Calculista: Pedro Bartolomé
Constructor: FJ y La Cruz Ltda.
Materialidad: Albañilería de ladrillo y adobe, estructura de acero, losas de hormigón
Superficie construida: 720 m2
Año proyecto: 2004 – 2005
Año construcción: 2005 – 2006
FotografíaS: Luis Poirot
La obra consistió primero en consolidar este edificio de cien años, cuya estructura híbrida de albañilería de ladrillo y adobe, con vigas y pilares de acero y losas de madera, carecía de la trabazón necesaria para seguir en pie y soportar un uso público.
Una vez despejado el espacio de su tabiquería, los muros de fachada se reforzaron con hormigón proyectado sobre malla de acero, rehaciéndose los estucos exteriores, incluyendo contrafuertes verticales con cadenas horizontales de hormigón armado, por el interior. Se utilizaron las losas existentes de madera como encofrado perdido, para formar sobre ellas delgadas losas de hormigón armado que, junto a un recercado metálico de los vanos de ventana que los hace indeformables, permitieron una consolidación estructural completa.
La arquitectura de este edificio también es híbrida, como la de tantas copias que se construyeron en América en esos años y que levantan el aire de un eclecticismo. Este último es la ausencia de la primera mano y, como tal, se trata de una mano incierta. La obra supuso una disputa entre esa mano incierta y nuestra mano de la determinación. Eso no significó simplemente devolver la obra a su estado original, sino también advertir aquellos atributos inciertos que pudiesen llevarse hacia la determinación de un orden espacial.
Es el caso de la nueva azotea, cuya terraza, propuesta como la proyección espacial de la balaustrada de coronación que fue completada, supuso la eliminación de la cubierta inclinada. Pero se encontró con la petición municipal de conservar el torreón de esquina sobrepuesto a la cubierta inicial, que impide la unidad de ese espacio.
Sin embargo, no titubean las aristas de las ventanas, canteadas mediante el recercado metálico, que es también otra proposición por llevar a un ritmo en el espacio a ese incierto orden advertido en los dispersos elementos metálicos de la estructura inicial. Y que acentúan el recorte de la luz, que es la de una penumbra gravitacional que deja a los muebles y a los cuerpos asentados con peso sobre el suelo, lo que junto a la insonorización, entrega aquella atmósfera que hace posible ese abandonarse que sumerge algunos sentidos para despertar otros.