
Arquitecto: Christian de Groote (I.C.A.: 1402)
Ubicación: Lota 2290, Providencia
Cliente: Isabel Wachholtz B.
Ing. Calculista: Harmut Vogel
Constructor: Wachholtz y Molinare
Materialidad: Albañilería estucada, losa de hormigón armado a la vista, ventanas de madera.
Superficie terreno: 600 m2
Superficie construida: 300 m2
Año proyecto: 1960
Año construcción: 1961
Fotografías: Felipe Rodríguez
El encargo era una casa para una viuda con cuatro hijos, que fuera de un piso y muy introvertida en su relación con la calle. El terreno de 600 m2, era relativamente pequeño para una casa de 300 m2 y la ordenanza del sector establecía una construcción de 2 pisos, lo que se reñía con los deseos de la clienta. Se logró el visto bueno municipal, haciendo un lucernario en el comedor, que sobresalía del perfil general de la casa.
Se optó por un partido en base a patios, que respondían a cada sector de la casa: estar-comedor, dormitorio principal, dormitorio de los niños y servicio.
La solución espacial está dada por un cielo y un piso continuo, creando una planta libre en que las distintas áreas quedaron definidas por muros curvos, en la zona de recibos y tabiques ortogonales para los dormitorios. El dormitorio principal es una cuña que separa ambas áreas.
La relación entre el área pública y la privada es mediante una rampa y dos muros divergentes, que alejan visualmente la zona más privada de los dormitorios. Hacia la calle presenta un carácter bastante hermético, con la sola abertura del garage y acceso principal.
Por Christian de Groote.
Dibujada por el propio De Groote en las pocas horas libres que le dejaba su intensa actividad en la oficina de Emilio Duhart, la casa en la calle Lota puede considerarse su primera obra como arquitecto independiente. Por entonces, De Groote tenía treinta años y proyectó esta casa, que fue residencia familiar durante mucho tiempo para su futura esposa Isabel Wachholtz.
El terreno se ubica en la esquina de las calles Lota y Suecia, en la comuna de Providencia, por entonces un tranquilo barrio residencial. Como la mejor arquitectura de De Groote, la casa es objetiva y austera. La convicción de su trazado, la claridad de su posición en el terreno, la combinación de la rudeza casi brutal del concreto visto con elementos tradicionales, como muros estucados y tejas en la celosía del muro de cierre, hacen de esta casa una obra clásica en la producción del autor.
La decisión fundamental del proyecto surge al hacer coincidir la superficie de la casa con el terreno, transformándose en un muro de cierre que en algunos sectores se hace transparente. El proyecto divide el lote en bandas longitudinales. Casi dos tercios están ocupados por el cuerpo construido, que contiene los vacíos del acceso rodado y dos patios menores. El otro tercio da lugar a un patio en el que, al igual que la viga superior de hormigón, se hace presente el total de la longitud del terreno.
Las estancias tienen una comunicación permanente y fluida con el exterior. El ambiente interior es fresco y sombrío, y la luz penetra por grandes ventanales, directamente o reflejada desde los muros exteriores. Los lucernarios que agujerean la losa de concreto de la cubierta, arrojan manchas precisas de luz. Varias divisiones interiores carecen de función estructural, con lo que la casa admite un grado significativo de transformación.
Esta casa trajo a Chile una nueva sensibilidad para la vivienda unifamiliar. La casa puede pensarse como célula de un tejido urbano, que articula la radicalidad y racionalidad de la arquitectura moderna con la tradición de la casa-patio.
Por Fernando Pérez Oyarzún.
“La casa latinoamericana moderna”. Ed. G. Gili.