
Arquitectos: Sebastián Fabri (I.C.A: 7440), Cristóbal Zegers y Matías Zegers
Ubicación: Fundo Lumbreras, Melipilla
Cliente: Familia Zegers-Arrazate
Ing. Calculista: Demetrio Concha
Constructor: Constructora Altiplano
Materialidad: Metalcón, fibrocemento, hormigón y adobe
Costo total construcción: Información no disponible
Costo promedio m2 construido: información no disponible
Superficie construida: 673 m2
Año proyecto: 2003
Año construcción: 2004
Fotografía: Cristóbal Zegers
La casa se posa sobre una pequeña colina que divide la parte productiva del campo de un área de reserva natural. Se ha dividido en tres volúmenes independientes que generan un patio abierto en sus esquinas. Una zona de pendiente fuerte, arborizada con un macizo de flora nativa, termina de definir el patio en su cuarto lado. El patio es un lugar resguardado del viento, de una superficie empedrada de 30 × 30 mts, con cinco quillayes dispuestos cuidadosamente definiendo las distintas situaciones que ahí acontecen.
La entrada es definida por un corredor que tiene como fondo un enorme muro de adobe, expuesto al interior de la galería como los restos de alguna ruina.
El perímetro del patio es recorrido por una galería vidriada que va comunicando los diferentes lugares de la vivienda, permitiendo de vez en cuando alguna noción del paisaje que se extiende desde la casa hacia el campo.
El programa fue dispuesto en función de las vistas. Los recibos se orientaron hacia las vistas más lejanas, una gran extensión de viñedos y plantaciones que tiene como fondo la cordillera de Los Andes. Los dormitorios, en cambio, fueron orientados hacia la ladera de cerro más próxima, una zona de densa vegetación nativa que define el límite a la extensión desde las zonas privadas de la casa.
Los recibos fueron diseñados para permitir grandes concentraciones de personas. Para no descuidar la calidad de estos espacios, se trabajaron diferentes formas y alturas en los cielos, posibilitando fluidez en los recorridos y, a la vez, distintas cualidades espaciales. Los cielos inclinados permiten pequeñas aberturas para iluminación natural desde la orientación contraria a las vistas.
A la distancia, la casa aparece como un conjunto de volúmenes dispersos entre la vegetación. Los planos inclinados de los techos contrastan con los tonos de las fachadas y del paisaje, despren-diéndose como elementos abstractos e independientes.