
Arquitectos: Rodrigo Pérez de Arce (I.C.A. 2488), Patricio Mardones (I.C.A. 6926) y Sebastián Bianchi
Colaboradores: Edmundo Browne y Nicolás Palominos (proyecto y construcción), Cristóbal Dagnino (arqueologÃa), Carolina Portugueis y Erik Tschaikner (concurso 2001)
Ubicación: Plaza de Armas 444, Santiago
Cliente: Cabildo de la Catedral Metropolitana de Santiago - DE�N monseñor Damián Acuña Jarpa
Ing. Calculista: RodrÃguez y Goldsack Ingenieros Civiles Ltda.
Constructor: SALFACORP S.A.
Superficie terreno: 7.680 m2 (Sitio completo Catedral Metropolitana)
Superficie construida: Nueva Cripta = 202 m2, Nueva Cripta cÃvica = 21 m2, remodelación presbiterio = 378 m2, remodelación área muro poniente = 67 m2
Año proyecto: 2001 - 2005.
Año construcción: 2005 - 2006.
Proyecto climatización: Greentek Ltda.
Proyecto eléctrico: MEICSA S.A.
Proyecto iluminación: Pascal Chautard, Limarà Light Design
Proyecto conservación piezas de arte: Andrés Rosales, Museo Chileno de Arte Precolombino
Proyecto diseño gráfico: Jaime Reyes, Taller de Ediciones Escuela de Arquitectura y Diseños, Pontificia Universidad Católica de ValparaÃso
Proyecto arqueológico: Pilar Rivas
Vidrios ornamentales ventana poniente: Cecilia Martner
Nuevo altar mayor: Marcela Correa
Restauración figura Cristo: Ana MarÃa Luchinni
Revisor independiente: Ximena Vera, IKV consultores
FotografÃa: Cristóbal Palma
Su propósito fue la creación de un espacio para la digna sepultura y conmemoración de arzobispos y deanes, a partir de un concurso de arquitectura convocado en 2001. La cripta es un espacio subterráneo de 200 m2 bajo el altar mayor de la Catedral de Santiago. Su emplazamiento desencadena tres intervenciones asociadas: la construcción de un nuevo presbiterio, la recuperación del muro poniente y la construcción de una pequeña cripta cÃvica.
Es una última pieza en la cadena de intervenciones que caracterizan la obra de la Catedral y este proyecto reedita la relación entre feligresÃa y obra, aporte de múltiples “manos” y tiempos. Mediante sustituciones y agregados, los diversos episodios de construcción de la Catedral disimulan cualquier autorÃa singular. Acogiendo las condiciones actuales de la liturgia, el proyecto representa -al igual que sus predecesores- una nueva sensibilidad.
En el presbiterio, una plataforma de mármol de Carrara vincula a oficiantes y feligreses, ampliando el espacio, incrementando su luminosidad y reflejando los cielos ornamentados. Una viga de roble de 7 mts de largo y 60 cms de alto, encajada como una clave en la losa, vincula el presbiterio y la cripta, señalando un orden. Frente a ella, un prisma monolÃtico de granito de 4 mts de largo preside como altar mayor.
La cripta arzobispal es un espacio con superficies de piedra en distintos acabados, que desnudo y austero aporta un ambiente Ãntimo. Amplios accesos enfrentados, integran los circuitos procesionales. La cripta es presidida por un altar ensamblado con antiguos sillares del Cerro Blanco y un Cristo del siglo XIII. La viga-clave y el gran dintel señalan el espacio de entierro de los arzobispos, estos elementos macizos evocan la Catedral primitiva. El cielo nervado de hormigón es el principal elemento ornamental y dispositivo acústico.
Reabierta, la ventana poniente restaura la luminosidad del ábside tamizada por un mosaico de vidrios. Se recuperan la longitud visual del interior y el recorrido deambulatorio. Un altar y la cripta cÃvica revitalizan este circuito.
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