
Obra: Centro Russo
Arquitectos: Felipe Assadi (I.C.A.: 6517) y Francisca Pulido (I.C.A.: 6908)
Colaboradores: Ximena Muñoz
Ubicación: 7 Oriente 931, Talca
Cliente: Paulo Russo
Ing. calculista: Carlos Burgos
Constructor: Constructora La Provincia
Materialidad: estructura metálica, pino impregnado, revestimientos miniwave y mosaicos
Costo total construcción: 8.070 UF
Costo promedio m2 construido: 15 UF/m2
Superficie terreno: 563 m2
Superficie construida: 538 m2
Año proyecto: 2003
Año construcción: 2004-2005
Diseño interior: Orlando Gatica
Fotografía: Tadeuz Jalocha
Dos condiciones determinaron este proyecto. La primera, la más difícil, es que se trató de un encargo cuyo programa mezcla de manera inusual las funciones dentro de un mismo recinto: un patio para eventos; una piscina semi olímpica; una sala multiuso con una fuerte tendencia a ser discotheque, pero que de día es oficina; un bar que al mismo tiempo es una tienda de regalos; un restaurante que además es casino del personal que trabaja en oficinas que se arriendan por hora; una sala de capacitación; y un sector de internet para los empleados.
La segunda variable fue la posibilidad que entrega la fachada continua para resolver el encargo al interior de la manzana, al rededor de un patio, como se hace en el centro de Talca. La diferencia es que en este caso no había tanto edificio para rodear el patio, por lo tanto más de la mitad del proyecto se concentró en la resolución de ese espacio.
Este vacío entregaría toda la información para la hibridación programática, por cuanto sería el encargado de configurar un cierto paisaje artificial que diera cuenta, a través del color y la luz, de las horas de ocupación de los recintos. Como no existía la posibilidad de hacer transformable el espacio, el proyecto se planteó desde un aspecto más sensorial que formal.
En tanto, el patio se desarrolló mediante una vestidura perimetral que genera una piel de textura a la vez ordenada y desordenada, conceptualización del ornamento que se tomó prestada de Herzog & de Meuron. Al respecto, Zaera-Polo se refiere a esta estrategia como la construcción de un paisaje artificial en condiciones donde no existen referentes importantes, como es el caso del interior de una manzana en una ciudad cuya altura es inferior al tamaño de los muros del patio.
En definitiva, el proyecto es una barra de programas diversos apoyada por un gran vacío que lo (des)ordena mediante el uso de la luz artificial, todo esto al interior de una manzana de densidad baja y fachada continua en la ciudad de Talca.