
Obra: Nuevo Liceo Isla de Pascua
Arquitectos: Hugo Molina (I.C.A.: 1594), Gloria Barros (I.C.A.: 1854) y Marcelo Sarovic (I.C.A.: 6626)
Ubicación: Aldea educativa de Rapanui, Isla de Pascua
Cliente: Municipalidad de Isla de Pascua. Gobierno Quinta Región, Valparaíso
Ing. calculista: Bascuñán y Maccioni Ingenieros Asociados
Constructor: Zoilo Huke Atan, Víctor Tuki Make, Cornelio Tuki Make, Isaías Tuki Make
Materialidad: hormigón, piedra y pasto
Costo total construcción: 54.687 UF
Costo promedio m2 construido: 22,92 UF
Superficie terreno: 3.2 has.
Superficie construida: 2.386 m2
Año proyecto: 1999
Año construcción: 2003-2005
Instalaciones eléctricas: Carlos Vergara Kimura
Instalaciones sanitarias: José Martínez
Fotografía: Andrés McDonald
La concepción de esta obra de arquitectura, surgida de un concurso nacional promovido por el Mineduc y la Municipalidad de Isla de Pascua, radica principalmente en la admiración de un acontecimiento de significación mundial: la aparición, en una pequeña isla y en la mayor soledad del océano, de un pueblo y una cultura sorprendentes.Un pueblo capaz de la epopeya de venir desde la Polinesia a este destino sin regreso. Una epopeya de supervivencia y resistencia a las más duras adversidades, y de cultivo de la soledad y el silencio. Cultura de la memoria de los antepasados heroicos: con recursos elementales como las manos y trozos de roca obsidiana pudieron esculpir los formidables moais y erigirlos en formación imponente en sus ahus, constituyendo una verdadera constelación de antepasados inmóviles mirando fijamente una lejana línea en el cielo.Ahus y moais contienen un primer momento cultural de la isla. La liturgia del tangatamanu es el segundo, en la consagración del primer huevo del primer manutara de la primavera de cada año. En el British Museum de Londres, un petroglifo del manutara con un huevo en la mano es la evidencia de un último tiempo de sacralidad.
Esta obra pretende mantener en la memoria, desde la infancia, esta heroica herencia recibida. Está bien estudiar las ciencias y las artes para interactuar en el mundo contemporáneo, pero en Isla de Pascua hay una tarea pendiente: cómo ser dignos herederos de una cultura singular, única, sorprendente e inolvidable.Por eso, la obra se hunde en el terreno para dejar pasar por sobre ella el aire de los antepasados. Por eso, el liceo se despliega alrededor de un óvalo, para que niños jóvenes y mayores se sientan en un germen de inquietud, dedicación y cuidado, por un destino que han de compartir con el resto de los ciudadanos del mundo. Por eso, entrar en una sala de clases es ingresar a una zona del cielo donde miran desde siempre los moais.La obra quisiera ayudar a no olvidar y responder a la pregunta ¿qué es lo que nos corresponde hacer?