Centro Cultural Hanamidori

Arquitecto: Centro Cultural Hanamidori, Equipo de diseño arquitectónico. Masakazu Suzuki, Momoyo Kaijima.
Colaboradores: Atelier Bow-Wow.
Ubicación:
Midorimachi, Tachikawa, Tokio
Materialidad: Estructura metálica, hormigón armado y cristal
Superficie Terreno: 1.731.819,92m2
Superficie Construida: 5.480,24m2
Año Proyecto: 2002
Final de la obra: 2005
Fotografía: Atelier Bow-Wow
El centro cultural Hanamidori es un edificio de equipamiento que combina varias funciones de diseminación de información e intercambio asociado con la Zona Cultural Verde, recientemente abierta dentro del Parque Memorial Showa.

El concepto básico era crear una “arquitectura creciente”, como respuesta a las actividades en desarrollo del la cultura verde y de una denominada “parque-arquitectura”. Se trata de una arquitectura integrada con el paisaje, donde interior y exterior están conectados. Nuestra intención era lograr un espacio tan cómodo como el que existe bajo la sombra de un árbol, que proporciona apoyo a las actividades del parque.

Este edificio consiste en 15 cilindros de varios tamaños, estructuras y materiales, que soportan un techo ondulado cubierto de verde. Debajo de este techo arqueado, el espacio interior es definido por cerramientos de vidrio que se conectan visualmente con el espacio exterior. Todos los cilindros contienen un recinto distinto para una función específica y cada uno es tratado como edificio independiente. Uno siente como si estuviera caminando en una ciudad donde solamente existieran los edificios circulares. El uso del espacio entre cilindros -talleres, salas de exhibición, café, biblioteca- puede ser definido y reorganizado por una serie de muebles.

Los materiales de piso y terminaciones de los cilindros fueron elegidos basados en el uso presumible de talleres y otras actividades apropiadas a un espacio exterior. En cada zona de actividad se emplearon materiales naturales, de manera que pudiesen mediar entre el exterior e interior, de forma similar a los espacios de las galerías, que proveen de un interior que se siente como un exterior.

Con un clima favorable, los elementos operables pueden ser abiertos, usando mecanismos para permitir una conexión absoluta con el exterior.

Los entramados del techo son formados por barras T extendidas, radiales a los cilindros, a la manera de una tela de araña. Los entramados son más altos en las conexiones con el cilindro, debido al diagrama de flexiones, produciendo una topografía de “cráteres”, al igual que la luna. Estos cráteres reciben una capa gruesa de tierra para plantar grandes árboles y el techo total se convierte en un jardín verde flotante.

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