
Obra: MUSAC: Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León
Arquitectos: Luis M. Mansilla y Emilio Tuñón.
Colaboradores: Andrés Regueiro, Luis Díaz-Mauriño, Ainoa Prats, Jaime Gimeno,Matilde Peralta, Clara Moneo, Teresa Cruz, Oscar F. Aguayo, Gregory Peñate, Katrien Vertenten y Ricardo Lorenzana.
Ubicación: Avenida de los Reyes Leoneses, León, España.
Cliente: Gesturcal S.A., Junta de Castilla y León.
Constructora: Musac de León UTE (FCC/Teconsa).
Superficie construída: 10.000 m².
Fecha de proyecto: 2001.
Final de obra: 2004.
Fotografía: Luis Asin.
Sobre un gran plano urbano, el MUSAC dibuja el escenario del arte con la misma actitud optimista con la que los agrimensores romanos trazaban las ciudades sobre el paisaje. Frente a otro tipo de espacios cuya cualidad museística se centra en la exposición de colecciones históricas cerradas, el MUSAC es un espacio vivo que abre las puertas a una gran diversidad de manifestaciones artísticas contemporáneas; un centro de arte que construye un conjunto de tableros de juego, donde las acciones son las protagonistas del propio espacio; una estructura que se desarrolla a partir de un sistema abierto, formado por un tejido de cuadrados y rombos, que permite construir una geografía secreta de la memoria.
El MUSAC es un nuevo lugar para la cultura, entendida como aquello que hace visibles los vínculos entre los hombres y la naturaleza.
Un conjunto de salas de exposiciones autónomas y encadenadas, permite realizar exhibiciones de diferentes tamaños y características. Cada sala de forma quebrada construye un espacio continuo pero diferenciado espacialmente, que se abre a las otras salas, y patios, propiciando visiones longitudinales, transversales y diagonales. Quinientas vigas prefabricadas cierran los espacios caracterizados por la repetición sistemática y la expresividad formal.
Al exterior, el espacio público adquiere una forma cóncava para acoger las actividades y encuentros, con grandes cristales de colores, donde se rinde homenaje a la ciudad como lugar de relación entre las personas. En su interior, una gran superficie de espacios continuos pero distintos, salpicados de patios y grandes lucarnas, da forma a un sistema expresivo, que habla del interés que comparten la arquitectura y el arte: la manifestación contemporánea de lo variable y lo perenne, lo igual y lo distinto, lo universal y lo transitorio, como un eco de nuestra propia diversidad e igualdad como personas.
En su extensión, como un edificio de una sola planta construido con muros de hormigón blanco y grandes vidrios de colores al exterior, el MUSAC quiere ser un espacio donde el arte se sienta cómodo, y ayude a borrar las fronteras entre lo privado y lo público, entre el ocio y el trabajo y, en definitiva, entre el arte y la vida.