Alfredo Jaar: “La absoluta mayoría de lo que se construye es de una fealdad insoportable”
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por PABLO SILLS / EQUIPO CA 

Luego de su exitosa exposición JAAR SCL 2006, que lo trajo a Chile por primera vez, este artista visual chileno analiza el escenario arquitectónico de Santiago y de cómo el exceso de imágenes comerciales en la ciudad nublan la cultura.
Alfredo Jaar estudió arquitectura en la Universidad de Chile, pero ha dedicado su vida a las artes visuales, como el videoarte, intervenciones urbanas, pero principalmente a la fotografía, que utiliza para desarrollar los problemas que giran en torno a las crisis geopolíticas y sociales. En 1982 decidió emigrar a París haciendo una breve escala en Nueva York, diversas circunstancias y nuevos proyectos hicieron que nunca llegara a su destino final, transformando NY en su hogar y el epicentro de producción de su obra. Jaar es considerado uno de los artistas visuales contemporáneos más impactantes e importantes del mundo.

Luego de 25 años fuera de Chile, en marzo finalizó su primera exposición en nuestro país, JAAR SCL 2006, en la Sala de Arte de La Fundación Telefónica, con gran éxito de asistencia. Fue una muestra múltiple que recogió lo mejor de su trabajo.
El uso que hoy en día tienen las imágenes es una preocupación que atraviesa gran parte de la obra de este artista. En sus montajes trata de evidenciar la ceguera que produce el extremo bombardeo de los medios de comunicación, lo que según él anula la capacidad de las personas para ver y tomar conciencia de lo que pasa en el mundo.
En sus exposiciones también denuncia la indeferencia e indolencia que existe en los países desarrollados hacia los más pobres, y la mirada esquiva de occidente ante tragedias como el genocidio en Ruanda el año 1994, hecho que dio origen a “El Proyecto Ruanda”, una de sus obras más importantes.

En su estadía en Chile, aprovechó la oportunidad para conversar con CA y analizar la arquitectura y el espacio público de Santiago. “La verdad es que cada vez que viajo a Santiago, y eso lo hago con cierta frecuencia, sufro mucho al ver como la ciudad ha sido destruida y el automóvil ha reemplazado al peatón como eje activador de nuestro urbanismo. Calles y barrios desaparecen sin pena ni gloria. La historia no existe”, señala Jaar.
Me gustaría hablar sobre la obra que hiciste antes de irte a NY, dónde preguntaste Es UD Feliz?
Luego de los 16 años de democracia, el fin de la transición y el boom económico , A tu regreso a exponer JAAR SCL, ¿crees que después de todo este tiempo hemos logrado una sociedad en que la gente es feliz?
¿La arquitectura y la ciudad que hemos construido y expandido (Santiago y todos sus avances y problemas) en este tiempo refleja una sociedad feliz?

Chile es sin duda un país infinitamente más feliz en 2007 que en 1980 cuando formulé esta pregunta en las calles de Santiago. La democracia ha vuelto y hemos elegido a una mujer presidente, quien a su vez ha revolucionado nuestra sociedad argumentando significativamente la participación de la mujer en la vida política y social de nuestro país. La imagen extraordinaria de miles de mujeres chilenas caminando aquella noche por las calles de Chile celebrando el triunfo de Michelle Bachelet, todas llevando una banda presidencial y lágrimas en los ojos es una de las más memorables para mí.
Hoy nuestro país vive un boom económico impresionante y eso se nota no solo en las calles de Santiago pero también desde el extranjero donde se menciona rutinariamente a Chile por sus avances en materia económica.
Esta claro que queda mucho por hacer en materia social, pero es indudable que los avances son notorios.

Ahora bien, dicho esto, la verdad es que a cada vez que viajo a Santiago, y eso lo hago con cierta frecuencia, sufro mucho al ver como la ciudad ha sido destruida y el automóvil ha reemplazado al peatón como eje activador de nuestro urbanismo. Calles y barrios desaparecen sin pena ni gloria. La historia no existe. Santiago es una ciudad herida por parte doble: primero porque la absoluta mayoría de lo que se construye es de una fealdad insoportable, una pseudo-arquitectura dictada por un mercado inmobiliario muy poco iluminado intelectualmente. Por otro lado, la ciudad ha sido herida físicamente por una serie brutal de incisiones, cortes, y tajos que le abren paso al automóvil pero a la vez creando un paisaje muy triste y desolador. En mis tiempos en la Escuela (Facultad de Arquitectura, Universidad de Chile), nos enseñaban a “hacer ciudad”, pero ahora solo veo como se destruye la ciudad. Por supuesto hay excepciones y de vez en cuando aparece una joya arquitectónica que nos recuerda alegremente lo que es verdaderamente la arquitectura, pero estos encuentros se hacen cada vez mas raros. Son pequeños milagros, un oasis en el desierto.

Imagen y Santiago

Respecto al uso de la imagen, como la que enterraste en la serie de Ruanda, aludiendo a la indiferencia, pues según recuerdo mencionaste que la gente ya no se conmueve con el dolor. El rol de la imagen en la sociedad del consumo y su publicidad que existe en chile moderno no deja ver la ciudad . El espacio público está tapizado de imágenes aspiracionales que incitan a comprar. Los edificios se han convertido en un mero soporte publicitario, quedando relegados a segundo plano. ¿Cual es a tu juicio como arquitecto y artista el lugar que ocupará la imagen como elemento comunicador en la ciudad moderna y globalizada?

Respecto al uso de la imagen, como la que enterraste en la serie de Ruanda, aludiendo a la indiferencia, pues según recuerdo mencionaste que la gente ya no se conmueve con el dolor. El rol de la imagen en la sociedad del consumo y su publicidad que existe en chile moderno no deja ver la ciudad . El espacio público está tapizado de imágenes aspiracionales que incitan a comprar. Los edificios se han convertido en un mero soporte publicitario, quedando relegados a segundo plano. ¿Cual es a tu juicio como arquitecto y artista el lugar que ocupará la imagen como elemento comunicador en la ciudad moderna y globalizada?

Igual que en todas las grandes ciudades del mundo, el paisaje mediático de Santiago esta dominado por imágenes comerciales que solo nos estimulan a consumir, consumir, consumir. La arquitectura se encuentra efectivamente asfixiada por este mar de consumo que nos rodea. En ese contexto, las imágenes de dolor no tienen lugar. Solo aparecen mensajes comerciales, imágenes de una exuberancia feliz pero falsa, resultado de estudios sofisticados de un marketing muy desarrollado, producto a su vez de tests de mercado muy avanzados. El ciudadano se confronta a este paisaje diariamente y no logra escapar. Y sucumbe. Y consume.

En este contexto, la producción de cultura se hace imperativa. Porque una cultura viva es una cultura que crea. Los artistas debemos crear fisuras en este paisaje implacable, fisuras que demuestran que otro mundo es posible, que detrás de esta fachada consumista hay otras realidades que merecen nuestra atención. Debemos crear nuevos mundos, nuevos paisajes, proponer nuevos modelos de pensamiento, interrogar la realidad, cuestionarlo todo. Es difícil. Muy difícil. Es por eso que se necesitan hoy nuevas estrategias de representación. En eso estamos los artistas.

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