Comité de desarrollo urbano del Colegio de Arquitectos

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Julio Alegría / Pdte. C.D.U. Colegio de Arquitectos

CAPITULO I
EL LUGAR DEL URBANISMO Y LOS URBANISTAS EN EL CHILE DE HOY

Notas sobre el Carácter de la Época y su relación con la Situación Urbana en Chile
El carácter de la época que vivimos desde los últimos veinte años del siglo pasado hasta hoy, se caracteriza por el abandono del Estado como Propietario y Gestor de los Bienes Productivos del país y por la entrega de la gestión de estos bienes a la iniciativa privada. La filosofía detrás de esta política es la de dejar en libre juego los elementos que equilibran las relaciones sociales y de mercado, ya que es de este modo como se produce el crecimiento. No es un misterio que este crecimiento no es necesariamente un Desarrollo, ni mucho menos un Desarrollo Compartido. La brecha entre los que acumulan mucho y los que tienen apenas lo indispensable o menos aún, es endémica.
En lo urbano, se caracteriza por una presencia determinante del sector privado en la inversión y generación de las ciudades y por tanto, de su forma y funcionalidad, llegando a la percepción de que la ciudad es cada vez menos vivible, entregando una oferta de ciudad espacialmente desmembrada, segregada socialmente y antidemocrática.
¿Adaptarse o insistir?
Los urbanistas tenemos asuntos que resolver, que obedecen a este nuevo Carácter ya descrito. Se han creado nuevas formas del quehacer de nuestra profesión. Existe la percepción de que esta manera de reenfocar el quehacer profesional es una manera de subrayar y dar por sentado que la Planificación Urbana no es ni será posible.
Se hace necesario revisar nuestro quehacer como arquitectos urbanistas en este campo, que siendo interdisciplinario, nos contiene de modo imprescindible.
Parece lógico hacer las readecuaciones que son necesidad insoslayable, insertos en una tendencia globalizadora, con filosofías de libre mercado que abarcan desde la generalidad de la conducción de país, hasta las formas de vida de lo cotidiano.
Sin embargo, el hecho de que el Estado haya asumido un papel más subsidiario que protagónico en la práctica del quehacer del urbanismo, nos hace pensar que nuestro deber es retomar el lugar que tuvimos en la Planificación Urbana.

CAPITULO II
EN TORNO A LA POLÃ?TICA NACIONAL DE DESARROLLO URBANO

La denominada “Política de Desarrollo Urbano” fue derogada con la intención de ser reemplazada por otra acorde a los tiempos. Se está estudiando la implementación de una Nueva Política de Desarrollo Urbano, de manera que parece pertinente aprovechar este espacio para exponer algunos planteamientos discutidos en nuestro Comité.

A. SOBRE LOS PRINCIPIOS GENERALES
Los ciudadanos están cada día más conscientes de la importancia de la participación en el desarrollo de sus ciudades. El carácter actual de nuestros habitantes está señalado por una nueva conducta y expectativas de calidad de vida. Mayor equidad, como también el cuidado de la relación con el medio que sustenta las actividades del crecimiento. En el fondo, crece una conciencia social democrática que pide un uso democrático del territorio urbano y rural.
Nuestros habitantes tienen un concepto más desarrollado de la participación: piden cuentas sobre el territorio marítimo, precordillerano, minero, desértico, de las áreas protegidas para la naturaleza y de la situación territorial de los pueblos indígenas, entre otras preocupaciones.
La Participación ya está impuesta en los hechos. Ahora debe ser canalizada en estructuras vinculantes con las decisiones.
Sobre los Objetivos de esta Política de Desarrollo Urbano y Territorial
La ciudad, el país y el desarrollo armónico de los centros poblados y del territorio que queremos, se asienta en el desarrollo de la sociedad democrática en que los habitantes tienen el derecho de acceder a los beneficios materiales y espirituales de ese orden social y en una sociedad representativa y participativa en las estructuras de poder. Valdría la pena rescatar del discurso las palabras siguientes: “Todos debemos tener derecho a la ciudad, con énfasis en el espacio público, como ordenador del futuro urbanismo. Es necesario humanizar las ciudades, asegurando la equidad, superando la segregación y haciéndolas más solidarias y participativas, a través del gobierno, los municipios y otros sectores sociales y privados” (discurso del ex presidente R. Lagos).
B. SOBRE LAS BASES JURÃ?DICAS
Todos los habitantes deben tener preservados sus derechos al uso y goce de los elementos vitales y básicos, como la tierra, el aire, el agua y la energía. La legislación y las autoridades pertinentes deberán obligarse a cautelar dichos derechos y a reglamentar y fiscalizar permanentemente las intervenciones que se puedan ejercer sobre ellos. La Constitución Política del Estado Chileno lo confirma.

C. SOBRE LOS INSTRUMENTOS DE PLANIFICACIÓN TERRITORIAL.
Es de primera importancia desarrollar y mantener un Marco de Referencia para el Desarrollo Territorial, que permita su orientación y regulación en todas las regiones del país, considerando todo el territorio en forma integral, tomando en cuenta las vocaciones, necesidades, restricciones y potencialidades de todos los centros poblados y su área de influencia.
Debiera obtenerse del conocimiento acabado de la realidad del territorio, con la participación de los principales actores públicos, privados y ciudadanos, única forma de llegar a tener una imagen objetiva que sea una herramienta estratégica para evaluar las inversiones en proyectos específicos, cautelando los equilibrios ecológicos que permitan un desarrollo sustentable en el largo plazo.
Las políticas nacionales debieran emanar de una instancia de coordinación y decisión, que considere a todos los actores involucrados: Estado, Inversionistas y Ciudadanía y que tome en consideración el marco Físico, Ambiental y Cultural.

D. SOBRE LA PARTICIPACIÓN
Los instrumentos de planificación constituyen el ámbito donde se reconoce el rol de cada uno de los actores urbanos, se evidencian los conflictos de intereses y donde es posible encontrar consensos.
La participación ciudadana está íntimamente ligada a los estudios conducentes a generar y modificar los instrumentos de planificación territorial. Persigue un doble objetivo; por una parte, es un elemento básico de la forma democrática de gobierno, que involucra y responsabiliza al ciudadano con el proceso de desarrollo urbano; por otra, es un instrumento sin el cual no es posible conseguir los resultados técnicos que se busca en la planificación del territorio.
¿Quiénes deben participar y por qué medio?
Son las organizaciones comunitarias, sociales y gremiales en general, los canales que estructuran el proceso de participación, involucrando a las juntas de vecinos y sus entidades conexas, organizaciones comunitarias, del medioambiente, de defensa de la ciudad y barrios, organizaciones de educación y centros de padres, universidades e institutos especializados, organizaciones de comerciantes e industriales, corporaciones de desarrollo, organizaciones empresariales y de inversores urbanos, colegios profesionales, asociaciones de municipios y un largo etcétera que incluya a cualquier persona con intereses tocados por el instrumento de planificación respectivo.
¿Cuáles son las materias sobre las cuales estas organizaciones deben participar?
Todos los temas involucrados en el instrumento de planificación en estudio; no obstante, es conveniente señalar dos objetivos de tipo técnico urbanístico.
El primero consiste en evidenciar y discutir los problemas que se generan en la acción planificadora a partir de los conflictos de intereses de los participantes, de modo tal de poder llegar a un grado de consenso que signifique la solución de los problemas.
El segundo objetivo buscado por la participación es lograr información que dé cuenta de las reales necesidades de las personas, de los problemas cotidianos y especiales. La carencia de este contacto lleva a planes deshumanizados y que no reflejan la realidad del universo en estudio.
¿Cuándo se debe participar?
La participación debe ser entendida como un proceso continuo. Debe comenzar con los inicios de los estudios y ser un proceso permanente que incluya la fiscalización de los resultados.

E. ROL Y COORDINACIÓN DE LOS SECTORES
Es evidente que existe una marcada falta de coordinación entre los diferentes entes del Estado que tienen que ver con el desarrollo territorial. Sin embargo, el problema es más grave que esa carencia. Es urgente repensar los roles que deben jugar cada uno de ellos y a partir de nuevas definiciones de funciones y actividades, establecer nuevas relaciones intersectoriales. Esto significa cuestionar las actuales definiciones de los ministerios y en especial sus interacciones.
¿Quién debe tener la responsabilidad de planificar el territorio y la ciudad? ¿Quién debe administrar los complejos metropolitanos? ¿La solución de los problemas habitacionales debe seguir en manos de un ministerio o debe estar asentado en el gobierno de la región? Estas y otras preguntas necesitan de respuestas urgentes, ya que la estructura administrativa ha devenido en un escollo, a veces insalvable, para las nuevas orientaciones del desarrollo urbano.

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