Fotografía Arquitectónica Nocturna

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Hay una pregunta que escucho con cierta frecuencia ¿Qué se necesita para lograr una buena fotografía de Lighting Design la visión nocturna de la arquitectura y su diseño de iluminación?
No creo que exista una respuesta única. Pero sí hay algunas preguntas previas ¿Se debe representar el espacio arquitectónico de forma comprensible y organizado? ¿Hay que enfocar aspectos relevantes de éste? ¿Debe ser necesariamente una buena foto de arquitectura, con énfasis en la iluminación? Porque veremos más adelante que la concordancia de estos aspectos no siempre es coincidente.
El proceso comienza con una conversación con los autores del proyecto, estudio los planos, reviso el material fotográfico y si es posible, trato hacer una visita con el autor del proyecto de iluminación arquitectónica. De esta forma, cuando se trata de luz es una tarea más intelectual, es la construcción de un conjunto coherente de imágenes que pueda comunicar todos los aspectos de la obra, de identificar los problemas y crear una estrategia de acción. En cambio, cuando el trabajo fotográfico debe servir más a la arquitectura, surgen algunos conflictos, que acaban aumentando el número de imágenes necesarias y por consecuencia el tiempo dedicado.
Tomemos algunas variables:
1. La temperatura del color de la fuente luminosa
Normalmente, fotografiando para un arquitecto, hay que aproximarse a un tono de luz neutra, así los materiales son representados correctamente.
Pero para el Lighting Designer puede prevalecer un énfasis en un determinado tono, como uno cálido, asociado al confort ambiental.
Imaginando un hall de un edificio comercial, revestido en granito gris e iluminado con lámparas de baja temperatura del color: Sin corrección el granito tendería al café, falseando la lectura del material. Corregido completamente, no transmitiría la intención de la iluminación. Este caso puede ser solucionado o con una tonalidad muy sutil o con dos imágenes. Muchas veces termino realizando una diurna y una nocturna. O cuando es una área importante del proyecto, con sólo una foto en la “Hora Azul” (después de la puesta de sol y antes de que oscurezca) donde las fuentes luminosas (luz día y artificial) se mezclan.
Aun relacionando la temperatura del color, un problema frecuente es la mezcla de fuentes con emisiones diferentes. Cuando iluminan superficies separadas se puede recurrir a una doble exposición o tratamiento digital. Entretanto cuando se entrelazan o son muchas, la solución es difícil. Casi siempre es necesaria una selección que favorezca sólo a una de ellas.
2. Ejecución de un proyecto de iluminación
Una experiencia desagradable para cualquier Lighting Designer (y sus fotógrafos) es la ejecución inadecuada o incompleta de sus proyectos. La iluminación es una de las últimas etapas de una obra y cuando escasean los recursos, es una de los proyectos más vulnerables a sufrir alteraciones, que a veces no son ni siquiera comunicados al autor del proyecto… lo que era necesario para cierta luminaria dejó de existir y el proyecto es imprevistamente alterado. De mi experiencia en Brasil, suele ocurrir que una especial luminaria especificada se cambia por una genérica, lo que se traduce en un evidente perjuicio al resultado proyectado.
3. Mantención de un proyecto de iluminación
Con una frecuencia asombrosa se mezclan lámparas de temperaturas de color completamente diferentes de las especificadas (como sustituir lámparas de tono cálidos quemadas por lámparas blancas o de luz fría). O también la dictadura indiscriminada de los centros de costos se hace sentir: al sustituir lámparas especificadas por las de fabricantes más económicos, sin un control adecuado de la temperatura del color. Alteraciones de 200 ó 300 K son la norma.
Así, es bastante frecuente que parte del material fotografiado producido para ilustrar un proyecto no refleje el mejor punto de vista arquitectónico.  Si tuviese que acusar a un villano, sería sin duda la ausencia de una “cultura luminotécnica” es aun poco difundida entre los clientes y peor aún, en una proporción significativa de arquitectos.
Mas los aspectos fotográficos de ese “gap” cultural son ínfimos. Aunque significativos y duraderos para el confort ambiental de los usuarios.
Para finalizar, me gustaría brevemente hablar sobre la imagen digital.
La perspectiva generada con el advenimiento de la fotografía digital es enorme, induce una sensación de omnipotencia casi divina: todo se puede modificar, alterar, remendar, recrear. Es verdad que las posibilidades son inmensas pero no infinitas.
Esta actitud tiende a dislocar indebidamente atribuciones para ensalzar al fotógrafo. La manipulación inducida por problemas de ejecución y mantención de la obra no es una obligación natural del fotógrafo, mas una carga de trabajo extra, originalmente atribución del Bureau digital y con el costo hora significativo.
En ese aspecto, una visita previa a la obra o una discusión con apoyo de snapshots ayuda a decidir qué debe ser dejado para la posproducción (manipulación digital) y qué es lo indicado a través de la mantención previa a la sesión fotográfica.
Creo también que es fundamental no incurrir en exageraciones que falseen la realidad, la corrección es aun una frontera subjetiva… Aunque da pena ver una foto que parece 3D, depreciando su valor documental.

Andrés Otero / Fotógrafo
Brasileño radicado en Suiza, es considerado uno de los mejores exponentes de la fotografía nocturna de obras arquitectónicas. Además de desempeñarse como fotógrafo especializado de diseño de iluminación, diseño y arquitectura, Otero es el actual editor de la revista L+D (Light+Design). andresotero@bluewin.ch
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