Crítica al Edificio Duoc de Puente Alto: Aprendiendo de puente Alto


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Por Rafael Pino I.

En 1972, Venturi-Scott Brown-Izenour publican Aprendiendo de Las Vegas, donde presentan en forma analítica y visionaria un nuevo arquetipo urbano, el Strip, un modelo en el que el espacio ya no es el centro de la arquitectura, sino la imagen. El espacio debe ser neutro y flexible ante las distintas necesidades mercantiles. Debe ser un gran contenedor, climatizado, iluminado y musicalizado artificialmente, que se pone al servicio del símbolo, que es el espacio.
Es la autopista, los grandes aparcamientos, las luminarias y letreros publicitarios los que constituyen y modelan este nuevo paisaje urbano, es el paisaje de la señal y la velocidad.
Treinta años después, nos encontramos en el Strip de Puente Alto. Una autopista, el Metro, las grandes cadenas de supermercados, malls, cadenas de comida rápida y de farmacias, extensiones de estacionamientos y publicidad urbana. Estamos frente al paradigma urbano, el STRIP, la ciudad del automóvil, de los conglomerados, de las transacciones electrónicas, de la concentración lineal.
Es en este contexto físico e ideológico que se emplaza el Duoc de Puente Alto, un lugar donde la arquitectura se debe subordinar al símbolo.
El Duoc reacciona frente a esta nueva realidad, imponiéndose como una obra de arquitectura que recurre y reivindica la espacialidad como el hecho arquitectónico fundamental, esencial. Se constituye y adopta un partido general tradicional, el edificio Patio y se enfrenta con ventaja al edificio “Pato” del Strip de Las Vegas.
El patio organiza, ilumina, ventila y relaciona, transformando el complejo en un gran panóptico que otorga transparencia, fluidez y continuidad espacial a la obra. El Duoc conforma la esquina, delimita la calle, construye una relación equilibrada entre su entorno inmediato y su interior. Reconoce y responde a sus orientaciones: una fachada ventilada hacia el norte, transparente hacia el oriente, mientras que el poniente es cerrado y el sur pasivo. No es neutro, no es un contenedor, es una estructura espacial caracterizada y particularizada.

La obra gruesa como terminación
Otro aspecto relevante es lo que proponen los arquitectos en la memoria del edificio, al plantear la búsqueda de lo que ellos denominan “la obra gruesa como terminación”.
Las instalaciones, la estructura, los detalles constructivos están todos puestos y desarrollados al servicio y en la lógica de esta premisa. Premisa que declara un proceso, una metodología de trabajo proyectual y una sistematización de la arquitectura que, en este caso, ha alcanzado un alto grado de madurez y precisión estética.
Frente al exceso, la decoración falsa y desenfrenada del Strip, que sólo busca atrapar la atención del habitante como consumidor, surge esta obra de arquitectura, contemporánea y clásica, tecnológica y austera, que declara el fenómeno arquitectónico como un proceso de creación objetivo, analítico y científico. Proceso que se debe desarrollar y sistematizar. Proceso del cual, gracias a esta obra, los arquitectos podemos aprender.

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