Producción Inmobiliaria. Emergencia y Concurrencia de lo Digital

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por EDUARDO LYON


Frente a la irrupción de la informática en casi todos los procesos de creación humana, resulta oportuno redefinir el concepto de producción de edificios −en tanto actividad central del arquitecto en su relación con el sector inmobiliario− a partir de la emergencia de las tecnologías de información. Ello, fundamentados en la idea de la convergencia del conocimiento por parte de todos los especialistas que participan en el ciclo de diseño, análisis y fabricación de un edificio.


Esta convergencia ocurre desde la gestión de las primeras ideas o conceptos, y permite la disponibilidad simultánea de la información necesaria para edificar. Finalmente, este conocimiento es almacenado y actualizado en forma constante a lo largo de todo el ciclo de vida de un edificio.


Los grandes avances y mejoras en la calidad de la construcción contrasta con la evidente y continua baja de la productividad en la industria de la construcción en general. Como contraparte, al interior de la industria manufacturera, diferentes formas de integración del conocimiento han conducido a mejoras sustanciales en la calidad y productividad de los procesos de producción. Sin embargo, en la industria de la construcción la productividad no presenta resultados equivalentes. De hecho, en un número no menor de investigaciones se ha demostrado que la productividad de la industria de la construcción se ha mantenido constante y hasta ha declinado en los últimos años (Fox, Marsh et al. 2001; Teicholz, Goodrum et al. 2001).


Frente a esta evidente dicotomía, resulta importante determinar las áreas donde se producen costos relevantes y, sobre todo, aquéllas donde se originan estos costos, para poder optimizarlos. Desde la perspectiva anterior, llama la atención que hasta un 30% del costo de construcción de un edificio corresponda a errores y a las consecuentes sobreobras necesarias para corregirlos.
Ahora, resulta fundamental determinar no solamente de qué tipo de errores se trata, sino que además esclarecer dónde se originan.


Emergencia
A pesar de que las tecnologías digitales, y específicamente los sistemas CAD, han sido profusamente introducidos en la práctica de la arquitectura en Chile, su implementación sigue operando bajo un paradigma propio de los métodos tradicionales, por ejemplo, los sistemas CAD son utilizados como tableros de dibujo digitales. Y como resultado del extensivo arraigo de estas prácticas tradicionales, encubiertas por el notable aumento en la productividad −lo cual discutiremos más adelante− las reales potencialidades del uso creativo de estas tecnologías permanecen ignoradas.
La emergencia de las tecnologías de la información en la práctica de la arquitectura ha modificado considerablemente las estrategias para capturar, concebir, analizar y comunicar el conocimiento propio de la arquitectura. Más aun, las tecnologías de la información, en una perspectiva más amplia y tal como en otras profesiones, han modificado no sólo la manera en que se producen los proyectos de arquitectura, sino que, adicionalmente, están provocando cambios en la organización interna de las firmas de arquitectura. Los expertos afirman que una de las mayores consecuencias de la emergencia de las tecnologías de la información en la práctica arquitectónica es un incremento en la profesionalización de las firmas de arquitectura.


Algunas de estas consecuencias son las siguientes:

• Un incremento en la productividad asociado a una disminución en los costos de producción de un proyecto. Una firma de arquitectura con un nivel básico de implementación tecnológica puede desarrollar un proyecto de complejidad media con un tercio del personal requerido en el pasado. Esto resulta una afirmación audaz, puesto que, en la medida en que estos instrumentos tecnológicos despliegan su capacidad de almacenar y manipular más información, inmediatamente aumenta la complejidad asociada al proyecto.


• Redistribución y reducción de los tiempos dedicados a tareas específicas y rutinarias. Algunas tareas específicas de las prácticas tradicionales han desaparecido o disminuido, como la “pasada en limpio” o delineamiento a tinta, el borrado a mano de errores, o el achurado a mano. Los instrumentos tradicionales han sido reemplazados por herramientas cuyas tecnologías mayormente ignoramos, puesto que representan complejidades inabordables por nuestro conocimiento tradicional. Sin embargo, esto no significa que dichas tareas repetitivas hayan desaparecido, más bien han sido reemplazadas por otras nuevas, como instalar y desinstalar software, u organizar dibujos en capas de acuerdo a criterios que ni siquiera hemos sido capaces de convenir como gremio. En una apreciación general, las tareas pesadas y mecánicas han sido reemplazadas y redistribuidas de un modo original dentro del proceso.


• Un aumento en la cantidad de información disponible para cada proyecto
. Uno de los cambios fundamentales ha sido este fenómeno, parte de la lógica propia al uso de computadores y que se hará más visible en las próximas décadas, en la medida que se incremente la disponibilidad de bases de datos internas e externas. Por otro lado, la digitalización de la información ha aumentado de manera exponencial la oportunidad de realizar proyectos a partir de una diversidad de datos e información disponible que puede ser integrada en la generación de un proyecto de arquitectura. Esto último es válido no solamente para la información externa, sino que lo es adicionalmente en el uso de la información interna que genera una firma de arquitectura en cada proyecto, la cual viene a constituir gran parte del expertise de la misma y fundamentalmente promueve la organización de ésta para su reutilización en proyectos futuros.


• La necesidad de una estrategia sistemática para organizar las diferentes tareas
. Un computador es un instrumento que organiza más de lo que parece, pues no sólo ordena los archivos y carpetas siguiendo las instrucciones del usuario, sino que fundamentalmente obliga al usuario a ser organizado. Muy pronto, la organización de proyectos en el computador demanda de protocolos específicos de organización que describirán cómo ejecutar tareas y acciones mediante operaciones específicas.


• Tendencia a una organización horizontal. En términos generales, existen múltiples maneras de organizar el trabajo en las firmas de arquitectura, pero dos son los modelos predominantes. El primero se identifica por un flujo vertical de la información que se caracteriza por una concentración de la toma de decisiones en el segmento alto de la organización y el desarrollo de los detalles en el segmento inferior. Este tipo de organización se estructura mediante una ordenación por jerarquías, las cuales se expresan a través de cargos o posiciones claramente diferenciados. Una variación de lo anterior es la organización en torno a equipos de proyecto, con un jefe de proyecto en el nivel superior y una pirámide jerárquica similar a la anterior. El segundo tipo de organización adopta una estructura ordenada horizontalmente, dentro de la cual cada especialista, o equipo de especialistas, desarrolla diversos aspectos del proyecto y de forma altamente coordinada toman control de las tareas especificas. Por otra parte, este tipo de organización demanda una coordinación extrema en la toma de decisiones, coordinación que incide altamente en la toma de decisión, especialmente en las decisiones referentes a diferentes sistemas, sub-sistemas, componentes del proyecto y a las relaciones entre ellos. Por último, es importante destacar que resulta difícil de encontrar una aplicación exclusiva de estos modos de organización, siendo frecuente el uso de combinaciones de ellos, a partir de los diferentes niveles de tecnologización de las organizaciones. A mayor tecnologización, es más frecuente la adopción de una estructura de organización más horizontal, puesto que el conocimiento relevante reside en las bases de datos y no exclusivamente en el expertise de los individuos.


• Una tendencia hacia un desarrollo del proyecto basado en componentes existentes
. La tecnologización abre la posibilidad de manipular fácilmente los componentes de prefabricación de edificios. Además, permite la incorporación directa de ellos a las bases de datos internas del proyecto. Esta tendencia ya está bastante desarrollada en sectores específicos de la industria de la construcción, como el del acero y el hormigón prefabricado. AhoAhora, esta ventaja no solamente refiere a componentes prefabricados, sino que permite lo que se denomina “fabricación directa”. Esta tendencia está mostrando una variedad nueva de edificios prefabricados e incorporando el concepto de fabricación directa de componentes de edificios.


• Potencialidad de las nuevas aplicaciones. La aparición de nuevas aplicaciones para el diseño, análisis y fabricación de edificios y componentes de edificios, tiene un efecto positivo en el surgimiento de nuevos métodos y oportunidades de trabajo, como lo podemos ver en áreas tales como la visualización, la administración de activos inmobiliarios, el análisis de sustentabilidad energética y la fabricación digital.

CONCURRENCIA
Es quizás en la etapa de gestión y diseño del proyecto donde la concurrencia temprana de los especialistas en general, y del conocimiento relevante que aportan en particular, resulta en mejoras sustanciales de la productividad del proceso. Lo anterior, como consecuencia de la disminución de errores y de los consecuentes costos de reobra de los mismos.
Normalmente se pone el énfasis en la optimización aislada del proceso de diseño o de construcción, pero lo que se plantea es considerar ambos como un sólo proceso integrado. Es decir: atacar los problemas de productividad en la construcción a partir de mejoras y de la optimización de los procesos de gestión y diseño, no sólo del edificio, sino que del proceso de su producción como un todo. Lo anterior se implementa a partir de la concurrencia temprana de todos los especialistas involucrados y del uso intensivo de tecnologías de la información, con el fin de lograr la mayor coordinación y consistencia posibles en el conocimiento destinado a la producción del edificio, entendiendo la producción de edificios como el ciclo completo de diseño, análisis y fabricación de los mismos.
En la industria de la construcción, la integración del conocimiento necesario para producir un edificio −fundamentalmente tácita− descansa antes que nada sobre el expertise individual, más bien disperso en un ambiente de trabajo altamente fragmentado (Anumba and Evbuomwan, 1997). Esta fragmentación obedece a dos problemas de carácter casi endémico al interior de la industria: por un lado, a la división entre diseño y construcción, y por otro, al aumento constante en el número de consultores y especialistas que toman parte en el proceso de producción de un edificio (Yates and Battersby, 2003).
La documentación tradicional de un proyecto consiste en la descripción en detalle de todos los sistemas y subsistemas que organizan el edificio, por ejemplo, sistemas de espacios, de circulación, estructurales, mecánicos, eléctricos, acústicos, de climatización, etc. La interacción entre estos sistemas y la consistencia del conocimiento que aportan es asumida como parte de la coordinación propia del trabajo de los arquitectos. Por otro lado, las estrategias de fabricación de los diferentes componentes que constituyen el edificio, y que forman parte de los sistemas anteriores, así como la descripción de los procesos de montaje de estos componentes, quedan generalmente postergados hasta el proceso de llamado a propuesta y, algunas veces, incluso hasta el inicio de la obra.
El núcleo del problema es, ignorando el hecho de que hasta un 70 por ciento del costo de producción es determinado en la etapa de diseño (Giachetti, 1998; Boothroyd et al., 2002), los arquitectos están preocupados de describir la forma de los edificios y la distribución de los espacios que incluyen. Los especialistas y consultores se preocupan de localizar sistemas y subsistemas en el espacio definido por los arquitectos, mientras que los contratistas se preocupan de la producción de los diferentes componentes de un edificio y de la localización en el tiempo de los procesos de ensamblaje de estos componentes.
Resulta evidente la necesidad de mayor integración y coordinación entre las partes que confluyen en el proceso de producción de un edificio, entendiendo éste como el ciclo completo de diseño, análisis y fabricación de los mismos (Groák, 1992). La idea fundamental es que esta integración se produzca a partir de la coordinación y concurrencia temprana de todos los especialistas que toman parte en el proceso, y no sucesivamente.
Todo lo anterior es posible, gracias a las tecnologías de información que han permitido crear modelos tridimensionales paramétricos, con bases de datos asociadas, a las que todos los especialistas pueden ir aportando su conocimiento desde el inicio de la gestión del edificio. Esto es lo que se denomina el modelo BIM (Building Information Model), o modelo de edificio de datos (Eastman, 1999). El modelo BIM plantea cambios fundamentales en el futuro de la industria de la arquitectura, la ingeniería y la construcción. El modelo de edificio tridimensional parámetrico se transforma en el cerebro del edificio no sólo durante la etapa de proyecto y construcción, sino que también a posteriori, en el uso del edificio.
El modelo de edificio de datos plantea la creación de un entorno de trabajo centrado en un modelo tridimensional paramétrico, al cual se integran todas las capas de información proporcionadas por los profesionales participantes, desde consultores a usuarios. Se basa en dos conceptos fundamentales, siendo el primero la existencia de un modelo tridimensional del edificio que funciona a la vez como una base de datos donde se aloja toda la información concerniente al diseño, construcción y uso del edificio. El segundo concepto es la existencia de un lenguaje, en este caso XML o IFC, que permite la transferencia y extracción de datos desde el modelo centralizado por parte de todos los integrantes de los equipos profesionales involucrados, en tiempo real. Esta iniciativa permite la integración a partir de modelos 3D paramétricos, de modelos estructurales, de instalaciones, de modelos de análisis de energía, de estimación de costos, de detalles de construcción, de programación de obras, de simulación de procesos de construcción o de sitios web que proveen servicios, materiales y componentes para los edificios.

1 En relación a incrementos en la calidad y productividad en el sector manufacturero, ver: Peck, H. (1973) Designing for Manufacture, Pitman, London.
En relación al mismo tópico en la industria de la construcción, ver: Emmerson, H. (1962), Survey of Problems before the Construction Industry, Ministry of Works, London.
Sobre el tema de las mejoras producidas en la industria manufacturera, ver: Dean, J.W. and Susman, G.I. (1989), Organizing for Manufacturable Design, Harvard Business Review, January-February, 28–36.
Para una revisión de la calidad en la productividad de la industria de la construcción en el Reino Unido, ver: DETR (1998) Rethinking Construction, The Report of the Construction Industry Task Force, Department of the Environment, Transport and the Regions, London.
Para una revisión de la calidad en la productividad de la industria de la construcción en Estados Unidos, ver: U.S. Construction Labor Productivity Trends, 1970–1998 Eric Allmon, Carl T. Haas, John D. Borcherding, and Paul M. Goodrum, Journal Of Construction Engineering And Management, March-April 2000 / 97.

Referencias:
1. Anumba, C. J. and N. F. O. Evbuomwan (1997). Concurrent engineering in design-build projects. Construction Management and Economics 15(3): 271-281.
2. Eastman, C. M. (1999) Building Product Models: Computer Environments Supporting Design and Construction. Boca Raton, Fla, CRC Press.
3. Fox, S., L. Marsh, et al. (2001). Design for manufacture: a strategy for successful application to buildings. Construction Management and Economics (19): 493–502.
4. Groák, S. (1992). The idea of building: thought and action in the design and production of buildings. London; New York, E & FN Spon.
5. Teicholz, P., P. M. Goodrum, et al. (2001). Discussion: US Construction Labor Productivity Trends, 1970-1998. J. Constr. Engrg. and Mgmt. 127(5): 427-429
6. Yates, J. K. and L. C. Battersby (2003). Master Builder Project Delivery System and Designer Construction Knowledge. Journal of Construction Engineering and Management 129(6): 635-644.

EDUARDO LYON
Arquitecto de la Universidad de Chile, posee un Máster en Arquitectura con especialización en diseño digital de la Universidad de Maryland y es Doctor en Arquitectura (PhD) con especialización en Diseño Computacional del Georgia Institute of Technology, y se desempeña profesionalmente como arquitecto, profesor y consultor en sistemas en integración de procesos de producción de edificios.


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