
por MAUREEN TREBILCOCK KELLY
Puede ser interesante notar que los primeros casos de edificios certificados LEED en Chile sean dos rascacielos, lo que ilustra cierta consistencia de lo que podríamos llamar una imagen global de la arquitectura sustentable, donde ya no sólo importa el modelo sino que también el certificado.
El término arquitectura sustentable (en rigor, “sostenible”) ha sido utilizado durante el último tiempo para remitir a lo que en décadas pasadas se llamó sucesivamente arquitectura bioclimática, arquitectura ecológica, arquitectura ambiental o “arquitectura verde”. Lo de sustentable pretende ahora abrir el espectro de consideraciones de la arquitectura más allá de lo netamente ambiental, para incluir su interacción con aspectos sociales y económicos. Sin embargo, el término ha sido utilizado en general para etiquetar una gran variedad de edificaciones, desde viviendas de bambú en Colombia hasta edificios high-tech en Alemania, sin discriminar posiciones ni tendencias. La complejidad y la amplitud de alcance de los problemas ambientales han resultado en una dificultad para definir claramente el concepto, algo que queda evidenciado en la amplia diversidad de imágenes que la arquitectura sustentable puede adoptar.
Globalización
Recientemente aparece en Chile el primer edificio verde con certificación LEED (Leadership in Environmental Design), la torre Titanium La Portada, de los arquitectos Senarq. Esta certificación la otorga el United States Green Building Council luego de una evaluación del proyecto, según criterios ambientales como impacto sobre el terreno, ahorro de agua, eficiencia energética, materiales y calidad de ambiente interior.
La evaluación se realiza en la etapa de diseño sobre la base de un “checklist” o cuaderno de cargo que combina parámetros cuantitativos y cualitativos resultantes en una certificación que puede ser de categoría bronce, plata, oro y platino. Si bien es interesante la posibilidad de certificar los proyectos arquitectónicos a partir de sus atributos ambientales y así evitar el greenwashing o falsa publicidad, es importante tener en claro que el método LEED aplica parámetros desarrollados para Estados Unidos, de limitada validez en la realidad chilena. El gran valor de someterse a un proceso de este tipo recae en la motivación por mejorar el comportamiento ambiental del proyecto y someterlo a una evaluación exhaustiva, que en el caso de la torre Titanium implicó incorporar estrategias de ahorro energético y de optimización de la iluminación natural que fueron evaluadas a través de software de simulación.
La torre Costanera Center, de Pelli y Alemparte Barreda, está también en proceso de certificación LEED, con lo que esta tendencia a la ecocertificación –muchas veces legítimamente impulsada por estrategias de marketing− estaría instalándose definitivamente en Chile. Puede ser interesante notar que los primeros casos de edificios certificados LEED en Chile sean dos rascacielos, lo que ilustra cierta consistencia de lo que podríamos llamar una imagen global de la arquitectura sustentable, donde ya no sólo importa el modelo sino que también el certificado.
Los métodos de evaluación ambiental, como LEED en Estados Unidos y BREEAM en Inglaterra, se basan en la creencia de que se puede llegar a un consenso en la definición de arquitectura sustentable a través de parámetros objetivos, medibles y universales. Esto se debe a que el desarrollo de la arquitectura sustentable en el mundo se fundamenta principalmente en una racionalidad técnica frente a objetivos de eficiencia energética y reducción de emisiones de CO2, hoy considerados como los mayores desafíos ambientales. Debido a esto, no es extraño que la imagen dominante de la arquitectura sustentable sea una imagen técnica, que apunta tanto al ahorro energético y al uso de energías renovables mediante cuidadosas estrategias de diseño, como a la incorporación de elementos tecnológicos desarrollados desde la idea recibida de que la solución a los problemas ambientales recae en la innovación tecnológica.
Tecnología
Los edificios Cristalerías Chile, Farmacias Ahumada y Correos de Chile, del arquitecto Guillermo Hevia, reflejan esta imagen técnica dada por la incorporación de estrategias de ventilación natural, iluminación natural, protección solar y enfriamiento geotérmico. El principal objetivo aquí es el ahorro de energía y el mejoramiento de los niveles de confort para el usuario, a través de la conformación de un equipo de diseño especializado que ha realizado un trabajo sistemático de innovación tecnológica.
Los edificios de la Universidad Austral de Chile, diseñados por Roberto Martínez y José Miguel Biskupovic y que incorporan estrategias de calentamiento pasivo y ventilación natural, también reflejan esta imagen técnica que, al igual que en el caso de Hevia, se adecúan al contexto chileno por cuanto genera una respuesta al clima y al paisaje local.
Además de estas reconocibles tendencias de arquitectura sustentable en Chile, existen también otras obras de arquitectura que, sin adoptar la etiqueta de la sustentabilidad, cumplen con muchos de sus principios, tales como el uso eficiente de los recursos, la conciencia en la habitabilidad, o el uso de materiales locales.
Cultura
El Museo de Arte Contemporáneo de Chiloé, como la mayor parte del trabajo realizado por Edward Rojas, se caracteriza por el reciclamiento de edificaciones existentes que la cultura local ha puesto en valor, como también por la revalorización de los materiales locales, como la madera. Esta obra transmite una imagen cultural, donde la arquitectura sustentable está indisolublemente arraigada al contexto, como cultura y lugar. De igual manera, la Casa de Retiro diseñada en los 90 por Glenda Kapstein y Osvaldo Muñoz, en Antofagasta, se funda sobre la relación con el paisaje y el clima del desierto, realzando la experiencia de la obra a través de espacios intermedios que gradúan la luz y la temperatura, lo que representa una reinterpretación de la arquitectura vernácula del Norte Grande. En estas obras, la imagen cultural de la arquitectura sustentable se funda en la comprensión y valorización de lo vernáculo, para reinterpretarlo en un lenguaje contemporáneo.
Naturaleza
El trabajo que ha realizado Enrique Browne al integrar vegetación en viviendas y edificios corporativos urbanos, ha hecho que los medios especializados valoren los atributos verdes de su obra. Los edificios del Consorcio Nacional de Seguros en Santiago y Concepción incorporan una piel exterior de vegetación que, si bien aporta a la reducción de ganancias solares y, por lo tanto, reducen la carga de los equipos de aire acondicionado, presentan como principal aporte el hecho de generar una imagen natural llevada al contexto urbano, donde la naturaleza y las estaciones climáticas se hacen presente a través de las floraciones de la vegetación.
No ha sido la intención de estas obras la utilización de estrategias de bioclimatización complejas ni el uso de tecnologías de eficiencia energética, pero sin duda se han constituido en imágenes icónicas de la arquitectura sustentable en nuestro país. Las Termas Geométricas, de Germán Del Sol, en el Parque Nacional Villarrica, reflejan también una imagen natural de sustentabilidad desde una relación poética con el paisaje natural. La obra destaca por el uso de materiales locales de bajo impacto ambiental y soluciones constructivas artesanales; la incorporación de mano de obra también local; la decisión de elevar las construcciones sobre pilotes que apenas tocan la tierra, y el reducido consumo energético propiciado, en parte, por las sencillas condiciones de confort. Es clara aquí la idea de llevar al visitante a una experiencia sublime del lugar, enfrentándolo al límite de la comodidad y el confort para conectar sus sentidos con los elementos de la naturaleza.
No ha sido intención de este artículo establecer categorías absolutas de imágenes de sustentabilidad en la arquitectura chilena, ya que las obras pueden agruparse indistintamente en diferentes categorías e incluso en varias a la vez. Lo importante es la puesta en valor de la idea de diversidad frente a tendencias simplistas y universales que pudieran llevar, a la arquitectura sustentable, a una simple aplicación de recetas, integración de tecnologías y evaluación a partir de “checklists” de criterios. El tema es más complejo, más diverso y más rico que lo que aparenta. Tal como hoy se habla de identidades más que de identidad, podemos también hablar de arquitecturas sustentables, de manera de valorar nuestros múltiples y propios caminos hacia la sustentabilidad, algunos de ellos ni siquiera declarados.
Por otro lado, la importancia de la imagen recae en el hecho de que tanto arquitectos como estudiantes de arquitectura, al momento de diseñar, recurren a referentes que constituyen un repertorio de imágenes que da luces a sus nuevos proyectos. Las imágenes de obras de arquitectura sustentable realizadas hoy guiarán, de buena o mala manera, las obras por venir.
En más de una ocasión escuché al arquitecto Peter Clegg reconocer públicamente que las chimeneas solares del edificio experimental del BRE −ampliamente publicado– fracasaron en su objetivo técnico de facilitar la ventilación natural del edificio, pero se constituyeron en importantes elementos icónicos de la arquitectura sustentable en Inglaterra en su momento. Ese grado de honestidad es necesario para pasar a una etapa más madura en el desarrollo de la arquitectura sustentable en Chile, que exige asumir como responsabilidad la difusión de las obras más allá de una escueta ficha y un par de fotografías, apuntando hacia la realización y publicación de estudios exhaustivos que incluyan evaluaciones post-ocupación. Ello, con el fin de acercarle el camino a las generaciones futuras.
Referencias
Guy, S. y Farmer, G. (2001). “Reinterpreting sustainable architecture: the place of technology”, Journal of Architectural Education, 54(3), 140-148.
Hagan, S. (2001). Taking shape: a new contract between architecture and nature. Oxford, Architectural Press.
Williamson, T., A. Radford y H. Bennetts (2003). Understanding sustainable architecture. London, Spon Press.
Maureen Trebilcock Kelly
Arquitecto de la Universidad del Bío-Bío, Máster of Arts y Doctora de la Universidad de Nottingham. Actualmente se desempeña como académica en la Universidad del Bío-Bío.