John Chilton: “La eficiencia energética es un tema de sentido común”

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Por PILAR NAVARRETE y PABLO SILLS
Foto Solange Reyes

Experto en arquitectura sostenible y eficiencia energética, el ingeniero inglés John Chilton repasa el camino que tuvo que recorrer su país para comenzar a encontrar soluciones a los problemas derivados del calentamiento global. Y su moraleja es simple: es más caro hacer nada que enfrentar el tema desde ya.

En octubre de 2006, la oficina inglesa SEArch (Sustainable Ecological Architecture) recibió el galardón nacional de proyectos sustentables por The Honingham Earth Sheltered Housing Scheme, el primer proyecto de vivienda social ecológica. Compuesto de cuatro viviendas ubicadas en el condado de Norfolk, no generan desperdicios ni emisiones de carbono, pero además son ciento por ciento autónomas: no requieren estar conectadas a las redes de servicios domésticos, como la electricidad, ya que generan su propia energía.

Cubiertas por una capa de tierra que retiene el calor a mismo tiempo que las mimetiza con el medioambiente, sus muros de concreto guardan y liberan calor sin necesidad de un sistema de calefacción. Por otro lado, para el jurado, el atractivo y moderno diseño arquitectónico de estas viviendas marcó una diferencia con respecto a lo hecho por otros países europeos. Así también, premiaron el proyecto por demostrar que es posible construir viviendas sin un sistema convencional de calefacción y que operen a un nivel de emisiones de carbono en cero, lo que las hace ideales para enfrentar las metas de disminución de gases de efecto invernadero.

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Ingeniero civil de profesión y actualmente Director del Centro para la Arquitectura y Ambientes Sustentables de la Universidad de Lincoln, el académico británico John Chilton formó parte de este proyecto. En su paso por Chile, con motivo del Tercer Encuentro Internacional Construcción Sustentable, organizado por la Corporación de Desarrollo Tecnológico de la Cámara Chilena de la Construcción, donde presentó los modelos de gestión inmobiliaria aplicados en Inglaterra, conversó acerca de la realidad inglesa, las proyecciones del tema en Chile y cuánto hay de sentido común en un tema que en nuestro país recién comienza a estar en la agenda.

¿Cómo llegó al tema de la arquitectura sostenible?

“Empecé muchos años atrás, en un viaje que hice a Dinamarca en 1976. Visité a un amigo que estaba haciendo su propia casa a partir de una construcción sustentable. La técnica que él estaba aplicando era muy diferente a la de Inglaterra en ese entonces, por eso fue muy importante para mí. La casa tenía aislación térmica, estaba bien sellada, con los muros tapados con una fibra de vidrio y con resina. Todo esto en el año 76. Esas eran las reglas de construcción en Dinamarca, mientras en Inglaterra todavía no se desarrollaba este tema. Cuatro años después, diseñé mi propia casa con las ideas que había visto en Dinamarca y así empecé a trabajar en varias áreas de construcción sustentable, incorporando el tema de las estructuras, porque para mí la arquitectura sustentable no gira solamente en torno al tema de la energía.”

¿Cuál era el escenario de la arquitectura y su relación con el medio ambiente en la Inglaterra de esos años?

“En 1973 estalló la crisis del petróleo. Los efectos para Inglaterra fueron varios: podíamos trabajar sólo tres días a la semana, porque no había petróleo para ir al trabajo debido al razonamiento de la oferta disponible. Construir se hizo mucho más caro. Pero luego encontramos gas en el Atlántico norte y por eso tuvimos energía para calentar la casa, que ya no fue tan caro. Luego, con los años, la gente comenzó a pensar en el cambio de clima y eso fue otra etapa. Para mí, lo más importante es no malgastar los recursos, porque hay un límite y es mucho mejor usarlos con cuidado, para que perduren por más años. Algo que parece obvio, pero que para la mayoría no es así. En Inglaterra, poco a poco fueron cambiando las reglas para mejorar el sistema de construcción, cada vez con más aislación térmica. Con esta norma se ha avanzado mucho más.”

Chile tiene 30 años de atraso con respecto a Inglaterra en este tema, sin embargo, nuestro país goza actualmente de una época de bonanza económica. ¿Qué pasos tuvo que seguir Inglaterra para enfocarse como país hacia el desarrollo de políticas de eficiencia energética?

“El tema de la eficiencia energética es muy importante en la política británica. La decisión parte de una preocupación por el cambio climático y por tener una economía de bajas emisiones de carbono. Por eso, cada vez serán más rigurosas las medidas que apunten en esa dirección. En el Reino Unido ya hay conciencia de que si no se toman acciones frente al cambio climático, en el futuro será más caro enfrentar el problema. Es lo que se llama ‘la economía del cambio climático’. En cuanto al tema a nivel país, esta inversión es importante, porque baja los costos en otras áreas, como salud y educación, ya que tiene un impacto transversal. Por ejemplo, la gente se enferma menos: si tienes un consultorio con gente enferma y el lugar está mal calefaccionado con una estufa a parafina, mientras las paredes están húmedas, las personas esperan horas y horas que los atiendan y terminan más enfermos que cuando llegaron. En cambio con una construcción sustentable, no se dan ese tipo de problemas, porque el calor no se escapa y se aprovecha mejor la energía. Eso tiene como consecuencia menos personas enfermas, se requieren menos servicios de salud, con el consiguiente ahorro. Al largo plazo, solo puede ser un beneficio.”

Sin embargo, para realmente tomar cartas serias en el asunto, parece necesario algo más que buenas intenciones.

“De todas maneras. En Inglaterra, el gran impulso fue la toma de conciencia frente al cambio climático. Por el acuerdo de Kioto, tuvimos que disminuir las emisiones de CO2. Es un área donde se puede hacer mucho, pero creo que obviamente hay una brecha que no se puede cambiar de un día para otro: en Chile aún no hay dinero suficiente para hacerlo. Sin embargo, creo que lo importante es hacer algo, comenzar a cambiar la opinión de la gente. De hecho, en las conversaciones que he escuchado en las distintas reuniones que he sostenido en Chile, me da la impresión de que aquí son las empresas privadas las que lideran este cambio.”

¿Cómo logró el Estado inglés que la construcción sostenible se convirtiera en política pública?

“En Inglaterra, actualmente hay certificados de energía para cada casa. Antes de vender una, tienes que pedir un certificado medioambiental y, aunque en mi opinión será muy difícil alcanzar este objetivo, la idea es lograr que las casas casi no utilicen energía y, si lo hacen, que sea energía generada por ellas mismas. Para Chile, lograr eso significa un costo económico muy alto, pero hay otras cosas que juegan a su favor. Por ejemplo, el clima aquí es diferente. Tienen sol, mientras que Inglaterra es un país nublado casi todo el tiempo. Grecia es un país con una latitud más o menos similar a Santiago y casi todas las casas tienen paneles para su calefacción y para calentar el agua. Esa es una solución no muy cara. Lo importante es que no se piense solo en copiar lo que se hace en Europa, porque la situación social, el clima y las formas de construir son totalmente distintos.”

En octubre de 2006, SEArch recibió el premio nacional de proyectos sustentables, por The Honingham Earth Sheltered Housing Scheme. ¿Qué características plasmaron en ese proyecto?

“La idea nació del trabajo anterior que había hecho el arquitecto dueño de SEArch, cuando construyó su propia casa. Otro referente fue un arquitecto que en 1974 también hizo su casa enterrada y fue la primera de este tipo en Inglaterra. Eran pocos los ejercicios que se hacían. Personalmente, creo que no premiaron solo el tema de la energía, sino también la vida sustentable. En vivienda social hay cooperativas que llaman a concurso para que personas postulen y habiten este tipo de casas. Y a la pareja que hoy la habita, su vida le ha cambiado totalmente. Antes no tenían conciencia alguna del medioambiente, pero ahora, viviendo en esta casa, tienen mucho más interés en el tema: cada día toman la temperatura de la casa para medir su rendimiento energético y han cambiado el control de la calefacción, para bajar costos. Antes no pensaban en el jardín y ahora tienen uno con invernadero para plantar sus tomates. Ahora piensan qué deben hacer en el día y programan un recorrido en auto que sea eficiente y así alcancen a hacer todas sus compras. Han bajado el consumo de agua y la calefacción es a muy bajo costo.”

¿Qué medidas está adoptando el Estado en Inglaterra para masificar la arquitectura sostenible?

“El costo de la vivienda social es un desafío. En Inglaterra hay un costo fijo destinado a la construcción de viviendas sociales. La casa se diseña dentro de ese presupuesto, que asegura la calidad. Además, la implementación de un nuevo código de fiscalización fue muy importante, porque así a futuro todos deben hacer construcciones más sustentables, ya sean privados o públicos. Cada año se construye con reglas más exigentes, pero sin la percepción de que hay una única forma. Hay soluciones distintas, aunque el objetivo sea uno solo. Este tipo de reglas son para construcciones nuevas, pero también se da que, si alguna persona quiere realizar arreglos en su casa, hay reglas que a veces obligan a mejorar el aislamiento en una casa. Hay reglas para las casas nuevas y otras las preexistentes.”

¿Y qué problemas ha tenido que afrontar la arquitectura sostenible en su país?

“Principalmente, la creencia de que sale más caro construir edificaciones de este tipo. Además, estas casas tienen formas muy distintas a las que la gente está acostumbrada a ver, por eso en ocasiones generan cierto rechazo. Si se desarrollan modelos arquitectónicos más clásicos, se rompería ese prejuicio. Lo que pasa es que en Inglaterra la construcción más común es la de ladrillo, pero éste no es muy eficiente. En cambio, un proyecto con aislación térmica y sin ladrillo a la vista es muy raro en mi país. Entonces es un poco más difícil venderlas. Además, como muchas de estas casas están enterradas, la gente piensa que son muy oscuras. Esa es la primera reacción que uno recibe cuando muestra estos modelos: ¿por dónde entra la luz? Sin embargo no tienen que ser necesariamente así.”

¿Cómo se explica que en Inglaterra la arquitectura sustentable sea impulsada más por el sector público que por el privado?

“Porque al sector privado le resulta más caro. Las viviendas sociales, en cambio, tienen que hacerlo. Al ser política pública, este sector debe cumplir con el Estado, ya que tiene un presupuesto asignado. Actualmente, en las casas privadas un 2 por ciento alcanza el nivel mínimo del código nuevo, en cambio, en el sector de vivienda social esa tasa alcanza un 52 por ciento. Acá en Chile parece que es al revés, es una impresión que me he llevado en conversaciones con diferentes arquitectos. El sector privado tiene más ánimo de involucrarse en esto, probablemente porque acá hay un pensamiento distinto y los privados piensan que hay una oportunidad dentro del mercado. Además, no tengo dudas de que si este tipo de construcción perdura, comenzarán a cambiar las reglas del juego para todas las construcciones.”

Todo lo que hemos hablado tiene bastante de sentido común, ¿por qué reciñén ahora empezamos a valorar este tipo de construcción sostenible?

“Porque la Revolución Industrial cambió el concepto y nos dejó convencidos de que la energía era infinita, que los recursos energéticos durarían para siempre, por lo que no era necesario relacionarse con el medio ambiente. Eso está cambiando totalmente. Y aunque hoy pueda parecernos obvio que siempre hay que cuidar los recursos y no malgastarlos, hay un dicho inglés que dice common sense is not very common: el sentido común no es muy común.”

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