
Los números son preocupantes. Arquitectura pasó a ser una de las tres carreras con menor futuro laboral en el 2008. Recurrimos a diversas fuentes para presentar hechos estadísticos que pueden ser relevantes, a modo de radiografía, para la formación y el desarrollo de la profesión.
Desde distintos sectores han surgido voces de preocupación por la actual situación de la carrera de arquitectura en Chile, que la ubican como una de las tres carreas con menor futuro laboral en el país. Y ese análisis es apoyado por la información de las investigaciones realizadas por las siguientes fuentes: Futuro Laboral del Ministerio de Educación, la encuesta de la Universidad Católica de Chile realizada en 2004 a sus titulados entre 1999 y 2004, y los estudios realizados a las 800 mil vacantes de los portales de empleo Trabajando.com, El Mercurio y Universidad de Chile. Además, incluimos datos de apoyo de la investigación Fondecyt titulada “Mercados universitarios: el nuevo escenario de la educación superior”, de José Joaquín Brunner y Daniel Uribe, publicada a fines de 2007.
¿Por qué la arquitectura es una de las tres carreras con menor futuro laboral?
Las razones esgrimidas son:
1. Alta saturación
2. Baja demanda
3. Remuneración
4. Inestabilidad




Saturación
En Chile existen 44 escuelas de arquitectura, 17 de ellas en Santiago. Es una situación nueva, ya que hace solo cinco años, en 2003, había 29 escuelas y 15 en 1980 . Hoy, la cantidad de arquitectos en formación de todas estas escuelas alcanza los 12.000 alumnos y cada año se titulan cerca de 1.400 profesionales (investigación CA).
Parece preocupante que en los próximos 10 años se titularán más arquitectos de los que fueron formados en los últimos 100 años, sin ningún incremento proporcional en la demanda.
Baja Demanda
Actualmente, el área de la construcción ocupa el penúltimo lugar de demanda dentro de las veinte actividades analizadas (ver gráfico). Como consecuencia de este hecho, muchos arquitectos trabajan en áreas que a veces no están relacionadas directamente con la carrera o con el plan de estudios por el que fueron entrenados.
Remuneración
Debido a la sobreoferta de arquitectos y la baja demanda, las remuneraciones son bajas.
Un arquitecto, a dos años de titularse, gana en promedio $619.397. Uno de cada diez arquitectos, a dos años de titularse, puede incluso llegar a ganar $225.000.
Según “Futuro laboral”, el ingreso promedio de un arquitecto en 2005, a cuatro años de titularse, fue de $754.035. Este sueldo es solamente cinco veces el mínimo legal de $144.000.
En comparación con otras profesiones, el ingreso promedio de un arquitecto es tres veces menor que el de un ingeniero civil en minas. Solamente existen cinco profesiones con salarios menores que el de un arquitecto: enfermería, psicología, periodismo, diseño y pedagogía general básica. Además, arquitectura es la tercera profesión con mayor variación de sueldo.
Por estos motivos, muchos arquitectos trabajan en más de un empleo para poder incrementar su salario. Así se indicó en la encuesta realizada por la Universidad Católica a los arquitectos titulados entre 1999 y 2004, donde se revela que 43,9% de ellos trabaja en dos o más empleos.
Inestabilidad
Los arquitectos tienen 2,4 empleos en su primer año tras egresar (www.trabajando.com) y, por otro lado, la encuesta de la Universidad Católica demuestra que solo el 14,1% de los encuestados tenía contrato. De hecho, en el rubro de la arquitectura en Chile casi no existe la contratación. Un arquitecto puede pasar gran parte de su vida profesional sin tener AFP, isapre ni indemnizaciones.
El futuro
Si bien es una situación muy difícil y desafiante para los nuevos profesionales, el actual momento económico mantiene al sector inmobiliario y construcción bastante saludables. Nos podemos deprimir al compararnos con otras profesiones, pero lo último que nos gustaría hacer es desalentar a las futuras generaciones que quieren estudiar arquitectura.
Aparentemente, en Chile el mercado de las universidades se comporta como cualquier otro mercado, a través de la relación entre la oferta y la demanda. Para controlar la oferta se deben aplicar más regulaciones para crear nuevas escuelas de arquitectura y establecer un control de calidad más acucioso de acreditación. Podríamos tomar como ejemplo lo que ocurre en Inglaterra y Estados Unidos, donde en la última etapa de la formación de un arquitecto se debe aprobar un complejo examen ante el Royal Institute of British Architects y el Architects Registration Board UK, en Inglaterra, y con el American Institute of Architects, en EE.UU. Sólo después de este examen se puede firmar proyectos como arquitecto responsable. De esta manera, limitamos la entrada de arquitectos y, al mismo tiempo, subimos su nivel de rendimiento.


A su vez, se deben especificar responsabilidades para evitar que otros profesionales asuman tareas de arquitectos, como por ejemplo constructores, diseñadores e ingenieros.
También parece fundamental entrenar a los estudiantes de arquitectura con distintas habilidades que van más allá del diseño. Es de suma importancia que ellos sean estimulados a buscar sus propios encargos y tener capacidad de gestión.
Al mismo tiempo, es primordial que el alumno, en el momento que elija esta carrera, se encuentre bien informado y consciente de todos estos hechos y números, ya que habitualmente existe un maligno e ingenuo romanticismo poético en la carrera de arquitectura que frustra y, muchas veces, desilusiona.
Christine Filshill
Arquitecta, RIBA/Architects Registration Board UK, Architectural Association London, BAArch (Hons) UC Berkeley, Editora Tema Central revista CA. Actualmente, desarrolla proyectos de arquitectura en Chile y como arquitecta local de Marcio Kogan (Brasil).