Proceso de titulación: Innovación en gestión y tecnología

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por PABLO BARROS / RODRIGO MORA 

Hace casi dos años, en un número especial de esta revista dedicado a los procesos de título, escribíamos algunas reflexiones en torno al desafío de titular arquitectos en Chile. En esa oportunidad, sosteníamos que era necesario modernizar y actualizar las formas de titulación para arquitectos.

Nuestra inquietud tenía dos caras. Una propiamente académica: considerábamos escasa la innovación curricular de las formas de titulación para arquitectos en relación a otras novedades introducidas en los talleres. Y otra más bien práctica: el formato de titulación más corriente (anteproyecto de arquitectura) no daba cuenta de los cambios que la profesión ha sufrido en los últimos veinte años.
De esta forma, argumentábamos, se estaba gestando un creciente “desajuste” entre la realidad laboral del arquitecto chileno actual y las formas de titulación vigentes en la gran mayoría de las escuelas nacionales. Terminábamos el artículo preguntándonos: “¿cómo innovar en las formas los procesos de titulación y, al mismo tiempo, garantizar una formación profesional en concordancia con la tradición (y legislación) chilena?, ¿cómo dar cuenta de la diversificación laboral que ha sufrido nuestra profesión? Y, quizás más importante, ¿cómo, a través de esta innovación curricular, mejorar la empleabilidad de nuestros egresados?”.

¿Qué arquitectos queremos titular?

Las respuestas a nuestras preguntas no eran simples. Tampoco únicas ni exclusivas, toda vez que no hay una, sino muchas formas de innovación curricular.

Durante estos dos años, minuciosamente hemos recolectado y analizado antecedentes relativos a las formas y alcances de los procesos de titulación de universidades chilenas, latinoamericanas, europeas y norteamericanas. Asimismo, hemos mantenido reuniones de trabajo con representantes gremiales y de un abanico representativo de escuelas de arquitectura nacionales, tanto regionales como metropolitanas, y del ámbito público y privado.

Todo lo anterior, sumado a la realización de grupos focales con empleadores de nuestros egresados, nos permitieron delinear un diagnóstico de la situación existente y, luego, proponer un nuevo reglamento de titulación para la Universidad Técnica Federico Santa María.

En esta oportunidad, queremos exponer nuestra experiencia, con el objetivo de contribuir al debate de un tema que es de gran relevancia para las escuelas de arquitectura nacionales. Cabe destacar que, aunque formalmente aprobado por las instancias académicas correspondientes, creemos que esta propuesta puede y debe ser corregida y mejorada.

El proyecto

El nuevo reglamento partió de las siguientes premisas:

- Se requería mejorar la inserción laboral del estudiante.

- Se requería diversificar las competencias del estudiante, específicamente, a través del incremento de su capacidad de establecer relaciones profesionales fluidas con otras disciplinas (en especial, las del área científica, de fuerte presencia en nuestra universidad).

Ello nos llevó a definir las siguientes modalidades de titulación:

Práctica profesional: Contempla una duración de 8 meses y un examen final que debe considerar una labor crítica de lo realizado en relación a un aspecto específico de la obra (por ejemplo, normativa) en el proyecto resultante. A la comisión es invitado el propio empleador. La modalidad está reservada a aquellos alumnos cuya calificación en los últimos 4 talleres se inscriba repetidamente en el 20% superior de su cohorte.
Formato de investigación: El énfasis de esta modalidad se encuentra en desarrollar un proyecto de arquitectura cuyo eje sea la investigación junto a otros departamentos de la universidad. Se espera que el alumno pueda participar en proyectos de investigación científica en ejecución del tipo FONDEF o Fondecyt y que se complementen con la arquitectura.

Formato tradicional: La modalidad imperante, similar a la mayoría de las escuelas de arquitectura, fue preservada para aquellos alumnos que así lo demanden.

Una evaluación inicial

Carecemos todavía de un diagnóstico completo de los resultados de la modificación, toda vez que solo tres generaciones se han titulado bajo este nuevo reglamento. No obstante, los resultados parciales de este grupo (63 alumnos) son alentadores y adelantan ciertas tendencias que esperamos alimenten el debate en torno al tema. Estas son:

- Diversificación de las formas de titulación y mejora en la calidad de los procesos. Un total de 22 alumnos (poco más de un 35% de la muestra) ha elegido las modalidades de práctica profesional y formato de investigación. Las calificaciones alcanzadas por estos dos grupos son levemente superiores que las de aquellos titulados en forma convencional. Más importante aún es el avance detectado en la calidad del total de los procesos, que se ha traducido en un incremento promedio de casi un 10% de las calificaciones con respecto a las obtenidas antes de la reforma. Esto también puede deberse a la diversificación de las modalidades de titulación, toda vez que es el estudiante quien “toma las riendas” del proceso.

- Mejoramiento de la inserción laboral. El 90% de los estudiantes acogidos a la modalidad práctica, ha recibido ofertas laborales para permanecer en las empresas. Al margen del mérito de los propios alumnos, la extensión considerada por esta modalidad (8 meses) facilita la inserción del alumno en labores arquitectónicas y es un atractivo para potenciales empleadores.

- Mejoramiento de la profundidad y perfil de los procesos. La modalidad formato de investigación ha resultado particularmente interesante para otros departamentos de nuestra universidad. A modo de ejemplo, un proceso (invernadero para plantas que miden la contaminación ambiental) formó parte de un proyecto FONDEF ejecutado por el Departamento de Química de la UTFSM, mientras el otro, un aeropuerto para parapentes, fue modelado en el túnel de viento del Departamento de Mecánica de la universidad.
Por último, cabe mencionar las buenas críticas recibidas de parte de los empleadores (oficinas de arquitectura y empresas constructoras) de nuestros estudiantes en práctica de titulación, quienes en su mayoría se han mostrado entusiasmados en recibir nuevos postulantes.

Conclusiones preliminares

Todavía hay amplios márgenes para la innovación curricular en la titulación de arquitectos. De ser posible, estos espacios deben reconocer que el rol del arquitecto como diseñador neto ha cambiado y que ahora son muchas las áreas de ejercicio profesional con grandes proyecciones (paisajismo, gestión, planificación te-rritorial, iluminación, etc.).
Aun cuando esta innovación encierra costos (básicamente ligados a la responsabilidad legal y ética que tienen las universidades al titular profesionales), los beneficios para el alumno y para la sociedad, en general, son mayores.

Al margen de ser coordinadas con la propia estructura curricular de cada universidad, futuras innovaciones a las formas de titulación para arquitectos debieran atender tanto la dinámica propia de los empleadores más característicos (por ejemplo, ajustando los períodos de práctica profesional), como el reconocimiento de posibles nuevos campos laborales de carácter académico o público. En síntesis, se debe conjugar realismo con utopía, sentido práctico con prognosis.

Todo lo anterior tiene sus riesgos, el mayor de los cuales parece ser la forma en que estos procesos son calificados, así como la determinación de las personas adecuadas para ello. Es necesario seguir avanzando, de forma que la innovación curricular salvaguarde el principal interés de toda escuela de arquitectura nacional: la formación de profesionales idóneos, comprometidos con los problemas de su país y de su disciplina.

Pablo Barros
Arquitecto UCH - Valparaíso (1981).
Investigador línea “Docencia en la Arquitectura”, Depto. de Arquitectura UTFSM.
Profesor de Taller Depto. de Arquitectura UTFSM 2000 - 2008. Director Depto. de Arquitectura UTFSM 2005 - 2006.

Rodrigo Mora
Arquitecto U. de Chile (1996).
MSc Advanced Architectural Studies, University College London (UCL), 2001.
MPhil UCL (2006), PhD (C) UCL.
Profesor del Departamento de Arquitectura de la UTFSM.

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