
Ante la gran cantidad de escuelas de arquitectura presentes hoy en la educación superior, en varias de ellas se ha iniciado un proceso de diferenciación a través de la especialización (tecnológica, digital, territorial, etc.).
Lo más interesante de este fenómeno es que ese sello diferenciador permite innovar en la investigación de ciertos aspectos de la docencia, el cual tiene su resultado en un proceso de titulación distinto.
De acuerdo a una investigación interna llevada a cabo por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María, a través de una encuesta realizada en el país se estableció que sobre el 80% de las escuelas tiene como método de titulación el Proyecto de Título. Frente a esto, se hicieron la siguiente pregunta: ¿Es el último proyecto académico o el primer proyecto profesional? Porque en el Proyecto de Título “suelen concentrarse en la resolución de programas complejos, con énfasis en la definición arquitectónica y la comparecencia de especialidades. Es, en la práctica, un simulacro de encargo que llega sólo hasta la etapa de anteproyecto”.(1)
Esto llevó a formular nuevas modalidades de titulación que tienden a la búsqueda y desarrollo de ideas, no sólo arquitectónicas espaciales, sino también en ámbitos asociados a la tecnología de materiales, procesos constructivos e, incluso, a otras disciplinas como la electrónica, informática, telemática, mecánica y ciencias de los materiales.
Para ello, presentaremos a dos escuelas que cuentan con modalidades innovadoras en el aspecto de la titulación.
Revaloración de Materialidades
En la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca se estableció la modalidad de “Obra de Título”, como una de las maneras en que se puede optar al proyecto de título. Y consiste en que “el alumno deberá investigar oportunidades, diseñar, gestionar y llevar a cabo la construcción de una obra dentro del plazo de un año. Las temáticas a desarrollar, en general, son las que tengan algún grado de impacto social, entendido esto último como generador de oportunidades, de aporte a lo colectivo, o simplemente de llevar la arquitectura a esferas donde generalmente no existe”.
La “Obra de Título” ha tenido exitosos resultados en la investigación de materialidades locales y novedosos sistemas constructivos llevados a cabo con presupuestos mínimos.
De acuerdo a la Escuela de Arquitectura de esa universidad, “esperamos que la obra cumpla con constituirse en un aporte para su entorno, en una indagación tecnológica del cómo utilizar los materiales, de modo de optimizar lo que hay y que el alumno demuestre sus capacidades de gestión, en tanto la obra se materializará solo si la gestión fue conducente a esta”.
Los emplazamiento escogidos por los alumnos tienden a ser pequeñas localidades y lugares rurales, donde una pequeña obra de arquitectura convoca a participar a toda la comunidad.
Lo más relevante, se presenta en la revaloración de materialidades muchas veces olvidadas o que se encuentran en el límite de lo formalmente conocido como material constructivo. También se presentan materiales de desecho o abundantes en la localidad.
El secreto se encuentra preferentemente en el acto de reflexión respecto al encargo y la escasez de presupuesto. Esto tiene como resultado un diseño que tiene un fuerte componente presencial del material en su estado natural.
La investigación de cómo construir con una materialidad no habitual, lleva una experimentación constante de ensayo y error, donde las técnicas habituales no son la regla a seguir.
El resultado es que la obra se presenta tal cual es su material y su método constructivo o sistema se hacen evidentes y parte del resultado estético espacial. Los espacios arquitectónicos están conformados por envolventes sin revestimiento ni maquillaje de ningún tipo.
Lo beneficioso es que los arquitectos egresados llegan a poseer un know how que, luego, pueden aplicar en el ámbito del ejercicio profesional a otras materialidades y técnicas constructivas, que pueden llegar a ser innovaciones importantes en el diseño arquitectónico.
“Investigación Proyectual”
Además de la titulación por medio de proyectos de título, la Escuela de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María tiene una modalidad denominada “Investigación Proyectual”, donde existen subcategorías llamadas “Tesis de Investigación”, “Investigación + Desarrollo” y “Experimental”.
La “Tesis de Investigación” comprende áreas de Bioclimática, Materialidad, Territorio y Gestión, Diseño y Sociedad Digital. Tales áreas incluyen las tres líneas temáticas que recorren la malla curricular de la carrera.
Esta modalidad considera los aspectos clásicos de una tesis, con introducción, planteamiento del problema, marco teórico, cuerpo y conclusiones.
De este modo, los alumnos titulantes reflexionan y profundizan algunas de las líneas temáticas estudiadas durante la carrera o, a partir de ellas, elaboran una nueva problemática.
En tanto, el formato de “Investigación y Desarrollo (I+D)” es una investigación aplicada que, dentro de las líneas temáticas de la escuela, hace hincapié en una relación con el sector productivo y/o el medio. Esto, como resultado esperado, apuesta a una aplicación práctica y real de la problemática de la investigación, promoviendo, además, la vinculación con otras disciplinas, las que aportan desde su área los elementos necesarios para llevarla a cabo.
En esta escuela el proceso de I+D considera tres fases esenciales, consistentes en “la investigación de una problemática específica, una instancia de aproximación a soluciones por métodos experimentales de ensayo - error y la propuesta de un prototipo como síntesis aplicativa del proceso desarrollado”.
Esta modalidad se asemeja a la “Obra de Título” de la Universidad de Talca, con la diferencia que no siempre el resultado es una obra edificada a escala 1:1. Sin embargo, deben definir costos, alternativas de materialidades, procesos constructivos, usos y programas.
Las experiencias llevadas en este modo de titularse abarcan temáticas vinculadas a nuevas formas de optimización e innovación de sistemas constructivos existentes; aplicación y experimentación en nuevas materialidades a partir de elementos compuestos de piezas y partes; diseño y desarrollo de objetos arquitectónicos espaciales que se relacionan e interactúan con robótica, programación, modelación digital e, incluso, electrónica.
Finalmente, la modalidad denominada “Experimental” apunta a “la innovación y experimentación por excelencia, siendo ésta la ocasión propicia para tender puentes de integración con otras disciplinas presentes en la propia universidad, tales como electrónica, informática, telemática, mecánica y ciencias de los materiales”.
Esta subcategoría, que está en el extremo de la creatividad, no contempla siempre una aplicación del resultado en el mundo real. A pesar de ello, a la manera de la ciencia pura, permite profundizar en aquellos aspectos que quedan de lado en el ejercicio de la profesión.
Las temáticas de este formato consideran arquitectura efímera o eventual, desarrollo de materiales emergentes, sistemas constructivos complejos, dispositivos bioclimáticos apropiados, acciones preformativas y proyectos digitales en la web.
En conclusión, los nuevos arquitectos deben tender a la especialización, dado que la sobrepoblación los obliga de una manera u otra a diferenciarse. Esto permite a su paso llevar la profesión a instancias de investigación y búsqueda, tanto de nuevas maneras de habitar como de tecnologías que desarrollen y optimicen las materialidades.
1. ¿Deben reformularse los sistemas de titulación para arquitectos actualmente vigentes en las carreras de arquitectura del país? Fuente: Universidad Técnica Federico Santa María.