Caso Internacional:Requisitos y Tiempos de Desarrollo
135_01_requisitos_y_tiempos_de_desarrollo.jpg
por CLAUDIO ACEITUNO

Mediante un concurso público se construyó el Estadio Olímpico de Berlín, entre 1934 y 1936 y su autor fue el arquitecto Werner March (Berlín Olympiastadion 1934-1936, bajo el mandato de Hitler). Su propósito fue poner en escena a las masas y hacer propaganda política en forma implícita para las Olimpíadas de 1936, que fueron las primeras transmisiones en vivo televisadas de la historia. Se trata de un recinto que ha sido testigo de numerosos acontecimientos, tanto deportivos como políticos y que recientemente volvió a hacer noticia.
Debido a la realización del Mundial de Fútbol Alemania 2006, en 1998 se llamó a un concurso internacional de arquitectura para la remodelación del Estadio Olímpico. Fue ganado por la oficina GMP arquitectos (von Gerkan, Marg und Partner) y se desarrolló conceptualmente durante 1999. Luego, entre mayo de 2000 y julio de 2004 fueron realizadas las obras de restauración y modernización. Los autores intelectuales de la obra son Volkwin Marg y Hubert Nienhoff, quienes propusieron intervenir con una gran cubierta de mínimo impacto visual a escala urbana, respetando así las líneas originales de este edificio (ver imagen 1 y 2).
La calidad y excelencia arquitectónica de esta gran intervención ha sido reconocida a través de numerosos galardones. Entre ellos, el Premio del Colegio de Arquitectos de Alemania, el Premio Nacional de Arquitectura en Acero, el Premio Nacional de Iluminación y la medalla de oro de los premios IOC/IAKS. Además, este recinto deportivo ha sido calificado por la UEFA/FIFA como un estadio de lujo de 5 estrellas.
Por supuesto que para llegar a esto, el camino no fue fácil ni rápido. El proceso completo desde que se ganó la competencia internacional, hasta que se entregó la obra, duró 6 años. Algo bastante extenso si se considera que la planificación y posterior construcción de un gran estadio, dura normalmente entre 3 y 4 años.

Desafíos del proceso


Uso permanente. El encargo por parte del gobierno condicionaba que la fachada original solo podía ser restaurada. La propuesta, que contemplaba techar, no debía interferir en las proporciones e imagen de las fachadas y, además, debía permitir el uso continuo del estadio mientras fueran ejecutadas las obras. Así, durante su ejecución, se siguieron disputando partidos de fútbol cada 15 días, finales nacionales y grandes conciertos.
Estructura. Las condicionantes del gobierno (de no interrumpir el uso) descartaban la posibilidad de ocupar la solución constructiva más obvia para techar: una lógica de una rueda de bicicleta, ya que esta no permite descontinuar la estructura, por ende, no deja ir trabajando por tramos (ver imagen 3).
Entonces, se ocupó una lógica estructural de carga que satisfacía los requerimientos arquitectónicos y constructivos del cliente, para seguir realizando eventos mientras se ejecutaba la obra, construyendo por tramos autosoportantes los que, a su vez, se dividieron en tres partes para facilitar su transporte (ver imagen 4).
La cubierta, que salva una luz de 68 metros, es soportada también por 20 finas columnas de acero en forma de árbol, que se sitúan a distancias que varían desde los 32 a 40 metros y con una altura de 8,5 metros. Estas se hacen más finas a medida que baja la altura, llegando a medir solo 25 centímetros de diámetro en su base. Todo esto en base a optimizar lo máximo posible la visibilidad del espectador (ver imagen 5).
Imagen y capacidad. El nuevo skyline generado por la intervención mejoró notoriamente respecto al estadio original. Una de las medidas de GMP, fue mantener el anillo de tribunas superior y restaurarlo en su totalidad. Al contrario, el anillo inferior de tribunas fue demolido completamente, para dar paso a una nueva geometría e inclinación para una mayor relación espectador-espectáculo. Incluso, el campo de juego fue rebajado en 2,65 metros de altura, posibilitando así un acercamiento del público y un aumento en la capacidad total del estadio en 1.600 nuevas plazas. De esta manera, se minimizó el eterno conflicto geométrico entre los requerimientos óptimos para eventos de atletismo versus requerimientos óptimos para partidos de fútbol. Es más, para lograr casi la perfección, algunas partes del anillo inferior de tribunas son móviles para cuando se desarrollan eventos de atletismo (ver imagen 6).
Restauración patrimonial. La restauración de la piedra natural, tanto al interior del estadio como en su fachada, fue un gran desafío logístico y de investigación. El Estadio Olímpico de Berlín fue uno de las edificaciones emblemáticas con menos daños después de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de ellos solo fueron producto de balas, huellas que se encuentran aún en muchas de las edificaciones emblemáticas. Dado que ya no se fabricaba la misma piedra, menos aún existe la empresa que en su momento las hizo, se decidió identificar su composición exacta, y se mezcló nuevamente la sustancia original para ser restauradas y no variar así en lo más mínimo su aspecto. Por eso, fueron removidos y desmontados 80.000 bloques de piedra natural y puestos en un sector contiguo al estadio, todos ellos debidamente numerados y clasificados. Una vez restaurados, se volvió a montar cada uno en su lugar de origen (ver imagen 7).
Cambio de programa. También se produjo una evolución en el concepto tradicional de estadio, donde deja de ser solo tribunas y cubierta. El programa se enriquece con salas de conferencias y salas de eventos, restaurantes, estacionamientos subterráneos con acceso directo a las nuevas zonas VIP y tribuna de honor. Asimismo, se provee el estadio con comercio a distintas escalas, desde kioscos a tiendas de marca, y se incorpora una capilla.
Facilidades deportivas. Ahora es único en el mundo, ya que cuenta con una zona de precalentamiento de condiciones reales para los deportistas. Eso incluye una pista de recortán de 5 carriles de 120 metros, un carril para salto largo, recintos para atención médica, masajes y una zona mixta para el encuentro de deportistas, prensa e invitados VIP.

Equipo multidisciplinario


En el caso del Olímpico de Berlín, se contó con la participación de expertos en estructuras, quienes se dividían en una firma de ingenieros para el cálculo y planificación de la cubierta, y otra para el cálculo y planificación de la obra en hormigón, sobre todo para nuevos niveles subterráneos que se incorporaron al estadio. Participó también el Instituto de Aerodinámica Industrial de la ciudad de Aachen, para experimentar la reacción de la cubierta a los vientos. Además, contaron con asesoría para la aislación acústica y térmica, como también hubo asesoría de expertos en piedra natural para su restauración. Como ya se explicó, se resolvió así mezclar la sustancia original exacta para la restauración de los bloques de piedra originales. Respecto a la iluminación, debían asegurar estándares FIFA para las transmisiones televisivas. Para iluminación de la cancha, se eliminaron las obsoletas torres y se propuso un anillo que elimina las sombras del campo de juego. Intervinieron expertos para la protección contra incendios, y para la construcción de la cancha y la pista de atletismo. También hubo un trabajo en conjunto con arquitectos paisajistas y asesoría experta en la planificación del presupuesto oficial y los costos externos involucrados.

Financiamiento mixto


Dentro de los desafíos mencionados, se suma el del financiamiento para este tipo de grandes obras públicas. En München, por ejemplo, el grupo de seguros Allianz aportó 90 millones de euros a cambio de los derechos de nombre del estadio para los próximos 15 años: Allianz Arena, München, de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron. Este tipo de financiamiento mixto, permite que el sector privado financie, por lo general, entre 35% y 50% del total de los costos de la obra por los derechos de nombre.
En Berlín, actualmente la firma Samsung ofrece 100 millones de euros por los derechos de nombre. La construcción del Olímpico de Berlín, fue financiada en su momento con un aporte cercano al 80% del estado federal de Berlín, en una especie de sociedad pública y privada, precedida por la Walter Bau AG, que garantizó un suplemento de 45 millones de euros.
El estadio sería explotado por una sociedad de empresas en que la Walter Bau AG tiene un 37% de participación.
De todas formas, hay que considerar riesgos, como los que la Walter Bau AG presentó al declararse en quiebra. Afortunadamente, para ese entonces el proyecto estaba completamente terminado. La comercialización fue tomada, entonces, por la empresa Sportfive.
Tal como se puede apreciar, las grandes obras generan el interés de inversionistas con el fin de ligar su marca a ellas. Mejor aún si, además, son rentables y comercialmente explotables. Una obra grande carente de desafíos, quizás sea más económica, pero no generará interés alguno en ser financiada.

Obra Grande versus Gran Obra


Una gran obra, a diferencia de una obra grande, cuenta con el privilegio de un proceso de planificación y diseño que aborda todas las instancias que le entrega su contexto, no solo desde el punto de vista urbano y arquitectónico, sino que también se involucra con desafíos financieros y estrategias que potencian su vida y desarrollo, haciendo partícipes a todos los actores: arquitectos y profesionales especialistas, autoridades públicas e incluso posibles sponsors.

Claudio Aceituno
Arquitecto U. Técnica Berlín. Titulado por Nathalie de Vries en 2004. Trabaja en la Oficina GMP -von Gerkan, Marg und Partner- Berlín, ha participado en el desarrollo de varios proyectos de estadios: Nacional de Polonia, N. Mandela Bay Arena de Sudáfrica, Dubai City Stadium en los Emiratos Árabes, SMP Swiming Stadium y Jawaharlal Nehru Staduim en India, entre otros proyectos.

135_02_requisitos_y_tiempos_de_desarrollo.jpg
135_03_requisitos_y_tiempos_de_desarrollo.jpg
135_05_requisitos_y_tiempos_de_desarrollo.jpg
135_06_requisitos_y_tiempos_de_desarrollo.jpg
135_07_requisitos_y_tiempos_de_desarrollo.jpg
1.217 secs con 60 database queries