Es muy difícil conocer a cabalidad los detalles de esta gestión, aún para aquellos que nos ha tocado, desde los niveles comunales, interactuar en todas las etapas con los diversos equipos a cargo del Transantiago. Es sintomático en nuestro país, la falta de transparencia y los grados de secretismo en todos los niveles de la administración del Estado. Por eso es fácil que a uno lo desmientan y le digan “es que usted ignora tal o cual cosa”, aunque ello no invalide el total del juicio que estemos manifestando.
Para muchos, la arquitectura del paisaje se reduce al diseño de jardines y parques o simplemente al mobiliario urbano. Sin embargo, también forma parte de ella el trabajo del territorio, como el paisaje resultado de la producción agrícola, aunque está vinculado a otra escala con el diseño, producción y valores culturales propios del lugar.
Tras la selección de las obras que participarán en la muestra nacional de la XV Bienal de Arquitectura, ya se están organizando las diversas actividades y escenarios comprendidos en este evento.
Sólo cuando la calidad de los arquitectos actuales se refleje en edificios y espacios públi-cos, sintonizaremos con el sentir del habitante de la ciudad, que ve cómo hemos perdido la batalla pública y nos hemos refugiado en el diseño de viviendas unifamiliares.
Tres destacados arquitectos debatieron sobre los efectos que podría tener para la credibilidad de la planificación urbana la implementación del nuevo sistema de transporte público en Santiago.
Esta pregunta se planteó en el número anterior de CA, junto a una imagen del edificio herido por el devastador incendio ocurrido en marzo pasado. Se trata de una pregunta que se hacen muchos ciudadanos y para la cual aún no existe respuesta oficial. Aquí, uno de los arquitectos que participaron en su creación plasma sus recuerdos y plantea una solución.
Parece ser que el único eslabón que tenían los residentes de las poblaciones de vivienda social con la “modernidad”, era el bus amarillo que cruzaba cada territorio.
Hoy ese eslabón se ha roto. Esa línea amarilla, que simbólica y prácticamente traía y llevaba a la ciudad, ya no existe. Las líneas verdes, rojas, naranjas, no zurcen la ciudad. La línea amarilla seguía la irracional lógica que el Ministerio de Vivienda había impuesto con sus políticas de vivienda social en Santiago: donde hay un terreno barato, no importa dónde esté localizado, las empresas privadas pueden construir para los pobres, dentro o fuera del límite urbano: para eso se cambió el art. 55 de la Ley General de Construcciones.
El trabajo en conjunto de arquitectos e ingenieros desde la concepción inicial del proyecto se hace fundamental para obtener estructuras sanas y económicas. La imaginación del arquitecto junto al ingenio del calculista será el único límite para enfrentar estos desafíos, logrando diseños innovadores, eficientes y seguros.
El actual sistema de concesiones licita el proyecto de arquitectura dentro de un “paquete” junto a otras adquisiciones, como servicios y equipamiento. Este sistema no sólo va en desmedro de la calidad de las obras públicas, sino también de una planificación eficiente en el proceso de construcción y su posterior uso. El Colegio de Arquitectos acaba de lograr un acuerdo con las autoridades, que consiste en modificar este sistema para los nuevos hospitales públicos.