En diciembre de 2004, la Dirección Nacional de Arquitectura, en el contexto del Programa “Obras y Artes” del Ministerio de Obras Públicas, y en conjunto con la Comisión Nemesio Antúnez, convocaron al concurso de Arte Público para la creación del diseño integral y ejecución de este mobiliario, obteniendo el primer lugar en conjunto con el arquitecto Nicolás Norero.
Este es un proyecto desarrollado a partir de un concurso público organizado por la DIBAM, el cual contemplaba la habilitación de una sala de lectura y espacios de exposición en el salón Fundadores de la Biblioteca Nacional, junto con el acondicionamiento acústico y de iluminación del espacio.
Esta casa que el autor construyó para su familia fue un ejemplo paradigmático de simbiosis entre modernidad MIESiana y tradición japonesa, dentro de la arquitectura santiaguina de los 60, convirtiéndose en referencia de muchas otras.
Durante esta época algunos arquitectos chilenos intentaron nuevas miradas sobre la arquitectura vernácula japonesa que inunda el medio estadounidense desde mediados de los 50.
Este proyecto de título es resultado de un trabajo participativo junto a la comunidad indígena Kawésqar de Puerto Edén. Primero, para realizar un diagnóstico; luego, definir qué proyecto hacer juntos; y, por último, diseñar y localizar la propuesta emanada del proceso. El proyecto consiste en un traslado planteado por la propia comunidad a sus terrenos ancestrales (hoy de propiedad comunitaria) de Jetarkte, dentro de la misma localidad de Puerto Edén, en pos del desarrollo local bajo el enfoque de la identidad y la recuperación de la memoria.
Este proyecto fue encargado por la Caja de Empleados Particulares en los terrenos de la antigua Casa Nacional del Niño. La superficie del terreno es de 12,70 hectáreas, con una superficie construida de 172.198 metros cuadrados, con un total de 2.790 departamentos, obteniendo una densidad para la época de 647 habitantes por hectárea.
La empresa Cristalerías de Chile S.A. proyecta construir por etapas una nueva planta industrial de aprox. 20.000 m2 (industria, oficinas y servicios) en un terreno de aprox. 24 há. en la comuna de Llay-Llay, Región de Valparaíso.
Fue proyectada como encargo de una casa de descanso al borde del mar en el balneario de Cachagua, en la zona central de Chile, para un matrimonio joven con hijos, que privilegia ante todo la integración familiar.
En 1959, el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, antiguo alumno del Instituto Nacional, entrega los fondos para la construcción de un nuevo edificio para el colegio, el cual sería emplazado en el mismo lugar. Al año siguiente se llama a un concurso nacional de anteproyectos de arquitectura para la nueva edificación.
El proyecto contempla el edificio corporativo y el centro de clasificación y distribución de la empresa Chilexpress S.A., dedicada al servicio de courier nacional e internacional.
Frente al encargo de un edificio para las oficinas centrales del DUOC, se presentan cuatro temas anexos al programa que fueron determinantes para la resolución del proyecto. El primero es su emplazamiento en el patio de la sede Antonio Varas, ex colegio Alemán, edificio típico y fundacional del barrio.
El encargo consistió en hacer un proyecto de remodelación del edificio existente, resolviendo de buena manera los seis pisos originales y haciendo funcionar en ellos la dotación de aproximadamente 120 personas definidas por el mandante.
En cuanto a la volumetría exterior, el edificio propone fundir el término “ocio” y su relación con la naturaleza, ambos conceptos que están presentes en la relación comercial entre la Caja y sus afiliados, a través de un edificio que hemos denominado Ecológico, es decir, que mediante sus componentes arquitectónicos resuelva en forma activa y eficaz la relación edificio-naturaleza.
Las vías de alta velocidad están irrumpiendo sin compasión, con lógicas completamente distintas a las de la ciudad tradicional, con lo que generan terribles situaciones ante las cuales no podemos quedar indiferentes. El problema de la segregación (espacial, programática, social, emocional, etc.) producida en los bordes de la autopista, no logra ser resuelta por nuestra solución actual: “la pasarela”.
Este proyecto tiene como sustento teórico la investigación “Arquitectura y Camanchacas, la transformación del artefacto atrapa nieblas en un espacio climático arquitectónico”, desarrollada con antelación y donde se plantean dos asuntos de bastante relevancia para el proyecto.
Julio Casanovas (arquitecto) trabajaba gran parte del año fuera de Chile, por lo que decidió construir una casa para poder alojar durante sus viajes a Chile. Por su apretada agenda, contrató los servicios de José Jiménez, a quien le solicitó una vivienda de estilo moderno, que fuera acorde a lo que estaban proyectando los arquitectos nacionales de vanguardia.
Con sus paredes exteriores y sus claramente definidas aberturas de ventanas y puertas, la “tradicional” casa unifamiliar establece una separación muy marcada entre el interior y el exterior.
El terreno elegido para la edificación presentaba una contradicción inicial entre orientación hacia las mejores vistas del paisaje e iluminación natural, lo que hacía necesario decidir qué factor privilegiaríamos a través de la ubicación de la casa en el terreno.
Este edificio fue diseñado por el arquitecto de la Universidad de Chile Jaime Bendersky (1922-1997), quien fuera uno de los gestores de la reforma de la Escuela de Arquitectura de esta universidad en 1946, que buscaba liberar los planes de estudio del academicismo. Este edificio representa una de las características propias de Bendesky: plantearse como arquitecto-empresario frente a los proyectos, participando muchas veces en el grupo de inversionistas inmobiliarios de sus propios proyectos.
Este proyecto es el resultado de un concurso convocado en 2003, al que concurrieron por invitación las principales oficinas de arquitectura de Santiago.
Teniendo como mandante a la Municipalidad de Valparaíso, a través de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social, el encargo de arquitectura consistió en intervenir un edificio educacional existente, con características patrimoniales (1921) y declarado, en el momento del diseño (2005), inmueble de conservación histórica.
Fundada a comienzos de 1950, la oficina conformada por el matrimonio de Abraham Schapira y Raquel Eskenazi, junto al sobrino de esta última, León Messina, fue una de las pioneras en lo que a gestión inmobiliaria se refiere, asumiendo un rol definido cada uno de sus integrantes.
Este proyecto se origina en la búsqueda de una condición indeformable en el habitar de Valparaíso, entendida como una relación a través del vacío, es decir, en el cruce de la coordenada de la extensión (paisaje) y la verticalidad (pendiente), generando una habitabilidad desprendida, el vacío entraba la vida interior de la vivienda y la cruza con el espacio público.
Este es un proyecto marcadamente técnico, en el que las decisiones arbitrarias de diseño se han tratado de sustituir por operaciones racionales, que optimizan el funcionamiento y comportamiento ambiental del edificio.
Emplazado en el sector nororiente de la comuna de La Florida, en medio de un paisaje urbano aún difuso que en la última década ha sufrido una transformación radical, pasando de la construcción de viviendas de baja altura a la consolidación de un equipamiento vial y urbano de gran complejidad (autopistas, Metro, centros comerciales, etc.), el encargo del Liceo Técnico Profesional La Florida considera posicionar el proyecto como un referente urbano de calidad que consolide la imagen de la educación pública en la comuna.
El proyecto consiste en un sistema de hoteles conectados entre sí en forma aérea por medio de puentes climatizados y a través del bosque nativo, planteando un diseño que, basado en la modernidad, propone una orgánica atemporal.
El proyecto explora una alternativa al modelo de densificación a gran escala de nuestra ciudad, aprovechando una normativa especial de predio remanente en un terreno de 450 m2.
La nueva sede en Puente Alto alberga una serie de carreras técnicas como mecánica automotriz, informática, construcción y salud. El proyecto se ubica en una comuna periférica que, a su vez, es la más densamente poblada. Estas dos características hacen que el proyecto deba resolver la permanencia de los alumnos durante la mayor parte del día, generando espacios que los acoja y distribuya en forma ordenada, además de proveer espacios de encuentro y esparcimiento fuera de las salas de clases.
Tras un incendio que afectó en 1969 a la entonces Escuela de Bellas Artes ubicada desde 1910 en el Parque Forestal, la Facultad de Artes se vio obligada a arrendar locales para impartir clases.
Este edificio, realizado hace casi cinco décadas, refleja la postura modernista de la oficina del arquitecto Horst Baumann, adaptada al lluvioso clima del sur de Chile. Baumann es autor de varios edificios significativos en Temuco, como el gimnasio del Colegio La Salle y el cuartel de bomberos Alemania, así como de numerosas viviendas.