Esta casa es una segunda vivienda, que se planteó no solo para ser habitada en vacaciones, sino también en diferentes períodos del año, permitiendo gozar de las vistas del mar y de la vida al aire libre.
El programa del proyecto es un edificio de oficinas y comedor, que el cliente pidió que fuera en una construcción sólida. Para esta última característica, se dio como alternativa la albañilería confinada, principalmente por su bajo costo. En tanto, se privilegiaron las estructuras metálicas, ya que los clientes elaboran estructuras para procesos industriales.
Este proyecto es parte del programa Plan Verde del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile, y del Parque Metropolitano de Santiago, cuyo fin es aumentar la dotación de áreas verdes por habitantes en la zona sur de la ciudad.
En un perdido barrio de Pudahuel, un anónimo e iluminado urbanista bautizó las calles con los bellos nombres de Inspiración, Nostalgia, Soledad, Lejanía, Ensueño y Melancolía, regalando a sus habitantes la maravillosa oportunidad de decir algo poético cada vez que les preguntan la dirección.
El derecho a la ciudad es una prerrogativa de sus habitantes, donde deben primar valores de convivencia sana que permita construir la paz ciudadana, es decir, una actitud pro activa y no reactiva a la delincuencia. Y para conseguirlo, resulta vital cuidar los valores del diseño urbano.
Esta pregunta se planteó en el número anterior de CA, junto a una imagen del edificio herido por el devastador incendio ocurrido en marzo pasado. Se trata de una pregunta que se hacen muchos ciudadanos y para la cual aún no existe respuesta oficial. Aquí, uno de los arquitectos que participaron en su creación plasma sus recuerdos y plantea una solución.
Es necesario que la participación ciudadana cuente con un marco regulatorio que la haga realmente efectiva en su rol modelador del desarrollo urbano. Y que se comprenda que constituye un medio y no un fin.
El proyecto se inserta dentro del plan de renovación de infraestructura de la Universidad Diego Portales y se localiza en el barrio universitario de Santiago centro.
La concepción de esta obra de arquitectura, surgida de un concurso nacional promovido por el Mineduc y la Municipalidad de Isla de Pascua, radica principalmente en la admiración de un acontecimiento de significación mundial: la aparición, en una pequeña isla y en la mayor soledad del océano, de un pueblo y una cultura sorprendentes.
En 1971, Chile fue elegido para ser sede de la Tercera Conferencia Mundial de Desarrollo y Comercio de las Naciones Unidas -UNCTAD- y el gobierno, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, se abocó a la tarea de crear las condiciones materiales que hicieran posible el desarrollo de esta importante reunión.
El poeta analiza la relación entre el ciudadano, el arquitecto y ese Santiago víctima de la ansiedad y las teorías de escritorio.
Somos testigos de una verdadera revolución ciudadana, que ha puesto en el tapete el descontrolado desarrollo inmobiliario, la destrucción de barrios consolidados, la falta de protección del patrimonio y la escasa planificación urbana.
Los vecinos de Pedro de Valdivia Norte sentaron el primer precedente, cuando en 1999 condenaron el trazado original de la Costanera Norte.
Entonces, la esencia de una ciudad es muy simple: vivir todos juntos en el mejor lugar posible y de la forma más eficiente y productiva. Si esta esencia se pierde, la razón para estar juntos deja de tener sentido y la ciudad, como producto cultural, también deja de tenerlo y entra en crisis.
El cliente nos encargó una casa de vacaciones de verano y de invierno en un terreno virgen del sur de Chile. Más que un diseño, nos pedía formular una ecuación, que incluyera todas aquellas variables que vinieran al caso y luego buscar una forma que fuese la pura expresión de tal ecuación.
Dos condiciones determinaron este proyecto realizado en la ciudad de Talca. La primera, la más difícil, es que se trató de un encargo cuyo programa mezcla de manera inusual las funciones dentro de un mismo recinto: un patio para eventos; una piscina semiolímpica; una sala multiuso con una fuerte tendencia a ser discotheque, pero que de día es oficina; un bar que al mismo tiempo es una tienda de regalos; un restaurante que además es casino del personal que trabaja en oficinas que se arriendan por hora; una sala de capacitación; y un sector de internet para los empleados.
Al momento de analizar esta obra, ciertamente es imprescindible insertar la declaración de intenciones de sus autores, la realidad de lo construido y las circunstancias materiales de su realización en el contexto de lo que entenderemos aquí como arquitectura pública…
La prestigiosa oficina Bresciani, Valdés, Castillo, Huidobro legó al norte de Chile un número significativo de destacadas obras arquitectónicas. Una de las obras más entusiastas con el discurso moderno, fue el edificio del Servicio de Seguro Social de Antofagasta, demolido en 2005.
En Chile no hay participación efectiva en las políticas de vivienda y ciudad. Para lograrlo, debería estar presente en cada uno de los eslabones del ciclo de proyecto, desde el diagnóstico y prospección, hasta la realización, manutención y transformación.
El autor asegura que hoy lo que hace falta no es participación, sino un sistema democrático más directo, más sistemático y más amplio, que valore a los vecinos y realmente les permita tomar decisiones sobre los terrenos que habitan.
En el recorrido del aeropuerto de Santiago a la ciudad de Talca entrevistamos a Jorge Mario Jáuregui, arquitecto argentino, que reside hace décadas en río de Janeiro. Cómo se originó el programa Favela Barrio, su participación en éste y el rol fundamental que un arquitecto puede tener en la articulación de los distintos procesos de participación ciudadana, son temas que aborda la entrevista.