
FICHA TÉCNICA
Estación de interconexión Línea 1 – Línea 4
Ubicación: Providencia esquina Tobalaba
Mandante: Metro S.A.
Proyecto arquitectura: Burmeister Arquitectos Consultores
Arquitectos: Enrique Burmeister V., Alfredo Lizana R., Cristián Barahona M.
Proyecto de ingeniería: Consorcio Ingendesa – Ara
Empresa constructora: Constructora Internacional Ltda.
Inspección técnica: Consorcio M&C-Promina-Siga
Superficie: 6.466 m2
Excavación total: 44.520,22 m3
Profundidad aproximada: 21 m. repartidos en tres niveles de tránsito de pasajeros
El proyecto de arquitectura de la estación Tobalaba se enmarca dentro de los diseños ya desarrollados por la oficina para las estaciones de Metro Quinta Normal, La Cisterna, El Parrón, Vicente Valdés, Cementerios y Einstein, entre otras. E incluye la supervisión permanente durante el proceso de construcción de cada uno de los proyectos.
Este bagaje nos ha permitido ir sintonizando nuestros diseños con la idea de que “hacer Metro” no es simplemente materializar un túnel bajo la ciudad, sino también dotar a la ciudad de niveles inferiores, es decir, incorporar estos edificios al entorno urbano, los que pasan a formar parte importante de los espacios públicos de Santiago.
Nuestro interés pasa por imprimirle particulares cualidades estéticas al diseño de estos edificios, las que permiten entender su contemporaneidad, ubicación, funcionalidad y, en definitiva, les otorgan personalidad propia y reconocible dentro del total de estaciones que componen la red de Metro. En este contexto, las estaciones no son sólo un medio, sino un fin en sí mismas.
En el caso particular de la estación Tobalaba, partimos de la razón de ser de todo proyecto de Metro: el viaje. En efecto, la direccionalidad, la longitudinalidad, los espacios de circulación e interconexión, son los que condicionan la forma de organizar el proyecto. De esta manera, se puede entender la organización funcional de la estación a partir de un núcleo de captación de pasajeros, desde el cual se establecen a manera de dendritas las relaciones con los andenes de Línea 1 y Línea 4.
El nuevo proyecto de Tobalaba Línea 4 se ubica al oriente de la estación Tobalaba Línea 1 preexistente. Esta interconexión de Línea 1 y 4 fue un ejercicio de diseño particularmente desafiante, ya que la superposición de las estaciones se desarrolla de manera oblicua y desfasada, lo que genera la obligación de materializar una estación de L4 seccionada en su centro por la vía de L1. En la práctica el edificio se encuentra dividido en dos zonas en lo material, pero totalmente conectado en lo funcional.
Fruto de lo anterior, se generan dos plazas de acceso a la estación al norte y al sur de la Avenida Providencia, en las cuales destaca la materialización de la cara visible exterior del proyecto, los edículos de acceso, que fueron diseñados a manera de volúmenes emergentes desde el subsuelo, marcando una particular impronta en el espacio urbano del sector.
Bajo las dos plazas se materializaron dos piques de construcción, estos piques concentran el programa principal del edificio (boleterías, servicios y oficinas técnicas), que se distribuyen en tres niveles de circulación de pasajeros, andén, nivel intermedio y mesanina. Estos piques, a su vez, contienen los principales paramentos de sustento de la cubierta del edificio, materializados mediante la construcción de grandes muros de hormigón armado (2 por cada pique). La estudiada disposición de estos muros permite conformar la totalidad de espacios del edificio, áreas de circulación y halls de distribución de doble altura, que se encuentran interrelacionados mediante perforaciones cilíndricas que terminan por dar sentido y unidad estética al conjunto.
El barrio en que se inserta la estación Tobalaba también fue sujeto de una particular atención, en lo referente al marcado dinamismo que presenta el sector, denso en edificios de oficinas y servicios de diversa especie, con una alta presencia de edificios revestidos en muro cortina y revestimientos metálicos, en efecto, no es un misterio que el sector concentra la mayor cantidad de esfuerzos arquitectónicos “modernos” de la ciudad de Santiago.
Esto condicionó la manera de abordar el diseño de la estación, buscando empatizar con el dinamismo del lugar y con la imagen de modernidad de las construcciones presentes en el barrio. Incluimos, por tanto, una paleta de materiales y colores marcados por el brillo, el uso del acero inoxidable, el cristal y, particularmente, los revestimientos de acero prepintado para la mayoría de los paramentos de la estación.
Especial énfasis debe recibir la manera en que se materializaron los revestimientos al interior del edificio. Por su naturaleza subterránea, por encontrarse colindante al canal San Carlos y por los métodos constructivos utilizados en la materialización de las obras civiles, se nos presentaba el desafío de minimizar el impacto de filtraciones de agua al interior del edificio. Para ello, se utilizaron en primera instancia sellos y pinturas especiales que permitieron disminuir los efectos de las filtraciones menores. Sin embargo, como metodología de trabajo para el resto de las filtraciones, fue necesario tomar la decisión de revestir totalmente las áreas de uso público con materiales que nos permitieran recibir, canalizar y evacuar las aguas de infiltración. La metodología empleada para solucionar tal desafío fue materializar revestimientos del tipo pared ventilada, que constituye una verdadera piel al interior del edificio, la cual permite evitar el contacto del pasajero con la humedad, además de canalizar ductos de diversa especie y alojar iluminación con resultados estéticos particularmente destacables, como en el caso de la zona de andén tuneleado.
Para la materialización de esta pared ventilada elegimos como material el aluzinc prepintado, fabricado en diferentes formatos y tipos de planchas por la empresa Hunter Douglas. Ello nos permitió disminuir el peso de los revestimientos, usar libremente el color, el brillo, la geometría (recta y cilíndrica en el túnel), lograr una instalación limpia y eficiente, tanto en lo que se refiere a velocidad de construcción como al resultado estético final, condiciones de sumo interés para nuestro cliente.
Por último, el carácter final de la estación está determinado por la utilización del píxel como unidad gráfica básica en la composición de los paramentos verticales del proyecto. En efecto, la estación fue diseñada a la manera de un gran lienzo pixelado a partir de la descomposición del color azul que caracteriza a la Línea 4 del Metro, descomposición que acompaña la regulación del ojo del pasajero, quien va paulatinamente adaptándose desde el azul de los niveles más profundos al color blanco, precedente a la total claridad del exterior. Esta manera gradual de intervenir el color, unida al paulatino cambio de proporción y escala de los espacios a medida que se asciende, pretende desdibujar la línea divisoria que separa los espacios propios del Metro con el espacio urbano que rodea el edificio.
Esta composición de muros se realiza a partir de un revestimiento modular (en sus dimensiones), dispuesto a su vez en una retícula regular, pero con una disposición de colores que lo hace totalmente heterogéneo y diverso. El diseño se desarrolló “cuadro a cuadro”, sin utilizar un patrón de color repetitivo, lo que permite al pasajero percibir siempre la estación de una manera atractiva y distinta.